España se queda sin donantes de semen: «La situación puede ser crítica en tres años»

A Daniel siempre le ha gustado ayudar a los demás. Apenas había cumplido los 20 años y ya era donante habitual de sangre, estaba preparándose para serlo de médula y colaboraba como voluntario con una asociación de niños con cáncer.
Pero sentía que aún podía hacer algo más. Fue entonces, buscando información por internet, cuando se topó con la posibilidad de donar semen .
Antes de comenzar el proceso tuvo que realizar entrevistas, pruebas psicológicas y análisis médicos para comprobar que cumplía con los requisitos exigidos. Pasó las pruebas y hoy sabe que de su donación nació, al menos, un niño. «A los años me contactaron de la clínica para que donase de nuevo, porque una familia que había tenido un hijo gracias a mi esperma quería tener otro y que los dos fueran hermanos biológicos.
Ahí me dije, 'he tenido un impacto real'», explica con alegría a ABC. La experiencia le resultó tan gratificante que convenció a su hermano pequeño para que hiciera lo mismo.
Los dos encajaban en el prototipo que buscan las clínicas de fertilidad: jóvenes, deportistas, sin malos hábitos y con «buena genética». El problema es que perfiles como los suyos escasean, y cada vez más.
Centros de fertilidad consultados por este periódico alertan de que conseguir nuevos donantes se está convirtiendo en una tarea cada vez más complicada. Algunos calculan que en los últimos cuatro años su número de aspirantes se ha reducido aproximadamente a la mitad.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Científicos españoles logran por primera vez el nacimiento de cabras monteses mediante fecundación in vitro«La demanda de semen ha crecido mucho.
Aunque todavía estamos preparados para cubrirla, nos preocupa que la situación se vuelva crítica en los próximos tres, cuatro o cinco años», advierte la doctora Eva García, responsable del banco de semen del Instituto Bernabéu.Desinterés y dudasSegún explica la facultativa, la caída en el número de donantes responde a varios factores. «Estamos detectando menos interés entre los candidatos. Los jóvenes de ahora parecen tener otras prioridades.
Muchos vienen, empiezan el proceso y luego lo dejan. La sensación que tenemos es que no están dispuestos a dedicarle tiempo a la donación, que al final es un proceso que dura cuatro o cinco meses y te obliga a guardar abstinencia durante varios días.
Asimismo, la compensación económica que podemos ofrecerles, de unos 50 euros por muestra, ya no les resulta atractiva», dice la experta. Sus colegas coinciden con el diagnóstico.«Ha cambiado la forma en que las personas jóvenes se relacionan con este tipo de procesos», destaca Susana Cortés, directora de los laboratorios de la clínica de fertilidad Tambre en Madrid y Alicante.
La doctora remarca que «la donación requiere información, compromiso, varias visitas a la clínica y una decisión responsable». Algunos países como Portugal o Francia han eliminado en los últimos años el anonimato del donante ABCA esta ecuación se suma el temor de los potenciales candidatos a que su anonimato deje de estar blindado en el futuro.
La Ley sobre Técnicas de Reproducción Humana Asistida, aprobada en 1988 y actualizada en 2006, establece que ni la familia receptora ni el hombre que aporta la muestra pueden conocer la identidad del otro. Solo de forma excepcional podría revelarse esa información, por ejemplo, si la vida del niño corriera peligro por razones de salud.
No obstante, la norma no es igual en todas partes. En los últimos años países como Portugal o Francia han comenzado a permitir al descendiente acceder a la identidad del donante una vez cumpla los 18 años.«Ya nos hemos encontrado con casos de donantes que vienen, se hacen las pruebas y luego deciden que no quieren seguir con el proceso porque tienen miedo a que ese anonimato desaparezca», dice García.
De acuerdo con un estudio elaborado por Instituto Bernabéu, la desaparición del anonimato en España provocaría una caída del número de donantes de en torno al 65%.Mucho estrés, mala alimentación...En España no todos los hombres pueden ser donantes. La ley establece que los aspirantes deben tener entre 18 y 50 años.
Asimismo, tienen que estar en buen estado de salud. Para comprobarlo, las clínicas los someten a entrevistas psicológicas, análisis médicos y pruebas de calidad seminal.
Lo normal es que la mayoría de candidatos no las superen. «En el caso de nuestra clínica, algo más del 60% son descartados durante el proceso», dice Cortés. Otros centros consultados aumentan la cifra hasta el 80 u 85%.
El principal motivo es la calidad seminal, en descenso desde hace décadas.Algunas clínicas de fertilidad están rechazando al 80% de los aspirantes por la caída en la calidad de las muestrasSegún un metaanálisis internacional publicado en 2023 en la revista científica ' Human Reproduction Update ', la concentración de espermatozoides se ha reducido un 51,6% a nivel global entre 1973 y 2018, con un ritmo de descenso que se ha acelerado prácticamente al doble desde principios de siglo. Y va a peor.
De acuerdo con un análisis de más de 8.000 muestras realizado por el Instituto Bernabéu, el volumen del eyaculado ha descendido un 17% en el último lustro, lo que afecta directamente al recuento de espermatozoides móviles. La morfología también se ha resentido: según sus datos, apenas el 1% de los espermatozoides de cada muestra puede considerarse 'normal' frente al 7% de hace menos de una década.Las clínicas atribuyen este deterioro a cambios en los hábitos de vida, la alimentación y factores como el estrés. «En el varón, la producción de espermatozoides se prolonga durante toda la vida en la mayoría de los casos.
Precisamente por eso, es muy sensible a múltiples factores externos, como la exposición a tóxicos ambientales -por ejemplo, la contaminación o los microplásticos-, así como al consumo de alcohol, tabaco o determinados fármacos», explica el doctor Alberto Pacheco, director del laboratorio de andrología del Instituto Valenciano de Fertilidad (IVI) de Madrid. Cortés añade otros detonantes, «como el sedentarismo, la obesidad o determinadas infecciones».«Algunos vienen a hacerse las pruebas y luego lo dejan porque temen que desaparezca el anonimato del donante» Eva García Directora del banco de semen de Instituto BernabéuLas clínicas, asimismo, no se conforman con que el semen del aspirante se sitúe dentro de los parámetros normales.
Mientras que la OMS fija como referencia mínima una concentración de 15 millones de espermatozoides por mililitro, un 40% de movilidad y un 4% de formas normales, los bancos de semen aplican criterios más exigentes. No solo buscan muestras con mejores parámetros, sino que asimismo valoran cómo resisten el proceso de congelación y descongelación, un filtro que deja fuera a muchos candidatos.«Esto no implica que muchos de los que descartamos no puedan tener hijos.
La mayoría sí que pueden, pero para participar en un proceso como este es necesario cumplir con unos estándares que no están al alcance de la mayoría», apunta García.Seis niños por donanteLas clínicas de fertilidad se están encontrando, asimismo, con un aumento de la demanda de esperma. En parte, por el retraso de la maternidad en España, donde la edad media se sitúa ya en 32,6 años.
Asimismo, el 10,4% de los nacimientos en 2024 correspondió a madres de 40 años o más, según los datos del INE. «Cada vez más personas llegan a reproducción asistida en edades más avanzadas o después de años de intentos, tratamientos previos o diagnósticos incompletos», explica Cortés. La doctora añade que en su clínica la edad media de las pacientes es de 42 años que, de media, han hecho hasta 3 tratamientos en otros centros.
Pero este no es el único factor detrás de la creciente demanda.«Ahora hay otros modelos de familia que quieren tener hijos, como las parejas de mujeres o las mujeres que afrontan la maternidad en solitario. En nuestra experiencia, ese ha sido el principal motivo por el que ha crecido de forma considerable la necesidad de recurrir a semen de donante en los tratamientos», explica Pacheco.Los donantes tampoco son eternos.
De acuerdo con la ley española, el semen de cada uno puede utilizarse hasta que nazcan seis niños a partir de sus muestras. Alcanzada esa cifra, todo el material sobrante debe ser destruido.
El objetivo es reducir el riesgo de consanguinidad accidental en el futuro y, asimismo, facilitar la trazabilidad y el control sanitario si aparece algún problema genético o médico asociado al donante. También se quieren evitar casos como el que afectó a un banco de esperma danés, que vendió durante más de quince años semen de un mismo donante con un gen cancerígeno del que nacieron al menos 197 hijos en catorce países europeos.
Diez de ellos ya han sido diagnosticados con cáncer y algunos han muerto, según comunicó el pasado diciembre ' BBC '.
Información de ABC (España). Edición y redacción: Noticias Today.
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