MAGA y su homofobia se cuela en el beisbol de San Francisco

DOMINGA.– Los fanáticos que van llegando por docenas no pueden resistirse al morbo y echan un rápido vistazo al grupo gay que protesta a la entrada del Oracle Park, el estadio oficial de los Giants de San Francisco. Es la tarde del 23 de junio de 2026, previo al partido contra los Athletics de Sacramento y a una semana de la marcha del orgullo LGBT+.
Los manifestantes se apostan junto a la estatua de Willie Mays, de los primeros pitchers afroamericanos en llegar a las Grandes Ligas. No son muchos, apenas diez.
Pero han logrado convocar a casi todos los medios locales, incluidos San Francisco Chronicle y The Mercury News. Las cámaras se apresuran a sacar fotos del tipo rubio de gafas oscuras y barba con la clásica gorra negra de los Giants y las letras SF yuxtapuestas, bordadas en un anaranjado Golden Gate.
Lleva puesto el jersey blanco con flores de colores, diseñado por Favianna Rodríguez para la colección del Orgullo LGBT+ 2026. Con la frente más que en alto, sostiene un cartel amarillo en el que ha escrito la frase: “No bigots in San Francisco… Matthew 22:39”.
Es algo así como “no fanáticos en San Francisco”. En inglés bigot se refiere a los fanáticos de derecha, extrema derecha, religiosos.
El tipo responde sin mover siquiera la cabeza, apuntando a los asistentes, la mayoría seguidores de los Giants, que aprietan el paso antes de que empiece el Himno Nacional Americano, que interpretará Melissa Garay. Cuando los periodistas han tenido suficiente, me acerco a este hombre tan solicitado que, al fin, baja los brazos para descansar después de más de una hora sosteniendo el cartel en alto.
Noah Wallace le va a los Giants desde hace cuarenta años y está harto del desmadre homofóbico: “Estuve la noche del juego de Pride. Pude ver esas frases bíblicas en las gorras de los pitchers, sobre el arcoíris, la bandera que me representa a mí y a mi esposo”, dice.
El esposo también protesta a su lado y junto a ellos se coloca Jim Soos con su cartel que dice: “Your apology is unacceptable”, tu disculpa es inaceptable. Jim sigue a los Giants desde 1982.
Y también está encabronado por la evidente provocación homofóbica, ocurrida la noche del 12 de junio, la noche del Night Pride, en el que cuatro de los principales lanzadores de la nueva generación de los Giants (no rebasan los veinticuatro años) Landen Roupp, JT Brubaker, Ryan Walker y Sam Hentges, hicieron provocaciones homofóbicas que incendiaron la furia en redes sociales al mismo tiempo que despertaron un conservador apoyo de los republicanos, entre los que se encuentra un mensaje del vicepresidente JD Vance, que condenan a San Francisco, la ciudad más gay de Estados Unidos y probablemente del mundo. Recordemos que, en 2024, San Francisco Chronicle dio a conocer que el propietario de los Giants, Charles B.
Johnson, donó miles de dólares a la campaña presidencial de Donald Trump. Jim entabla conversación con otro seguidor de los Gigantes que ha venido a protestar, un hombre gay de raza negra.
Jim dice que hoy los conservadores, republicanos –el movimiento MAGA–, se sienten incómodos con los gays, las lesbianas, los queers, las trans. Mañana podría ser con los mexicanos o latinos.
De acuerdo al Museo de Beisbol de la Herencia Hispánica, entre un 25 y 26% de los seguidores de los Giants son hispanos-latinos, entre los que se encuentran miles de mexicanos o mexicano-americanos. Una chica de cabellera larga a lo Daniela Romo, gafas oscuras y piel morena tostada, voltea al escuchar ese comentario.
El versículo escrito en el cartel de Noah dice lo siguiente, Mateo 22:39: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El desplante homofóbico de cuatro jugadores de los GiantsComo cada año, desde 2002, los Giants incluyen en el calendario de junio un juego dedicado enteramente a la comunidad LGBT+, conocido como el Pride Night de los Giants.
Aunque el origen se remonta oficialmente a 1994. “Los Giants o Gigantes fueron el primer equipo de la Liga Americana de Beisbol [MLB por sus siglas en inglés] en apoyar a la comunidad LGBT+ de San Francisco, cuando reconocieron la devastación del VIH/sida con un juego llamado “Until There's a Cure Day”, hasta el día en que se encuentre la cura, dice Jim Soos. Los Pride Night recientes incluyen DJs que pinchan himnos clásicos de la pista de baile, espectáculos de dragas monumentales comandados por el legendario grupo que conforman la pandilla conocida como Las Hermanas de la Perpetua Indulgencia, así como fuegos artificiales que iluminan la bahía.
Es una noche que desborda color. La bandera LGBT+, diseñada por Gilbert Baker en 1978, diez años después de los disturbios de Stonewall –cuando gays, lesbianas y trans declararon la guerra contra la policía de Manhattan, hartos del acoso y arrestos–, ondea a la misma altura que la bandera de las franjas y las estrellas.Los jugadores suelen usar uniformes y gorras con el logo de los Giants bordado con la bandera de Baker.
Prendas que forman parte de la colección del merchandising oficial. La gorra cuesta alrededor de 35 dólares más impuestos.
Los jerseys, como el diseñado por Favianna Rodríguez, están cerca de cincuenta dólares, y las sudaderas con capucha con las letras SF en arcoíris llegan a los 75. Probablemente sea la única noche en la que la “cámara de besos” en el estadio apunta a parejas del mismo sexo dándose besos de lengua en la pantalla gigante.
Otros aprovechan para pedir matrimonio. Los matrimonios lésbicos son los que más utilizan estas pantallas para reivindicar sus votos.
Por supuesto, es la noche en la que las apps de sexo gay –como Scruff o Sniffies– parecen bombas a punto de estallar. No obstante, la noche del pasado 12 de junio de 2026 fue diferente.
Tres de los cuatro lanzadores oficiales –Landen Roupp, JT Brubaker y Ryan Walker– salieron al montículo con las gorras oficiales del Pride Night pero con una frase agregada con bolígrafo blanco sobre los colores del arcoíris. El cuarto lanzador, Sam Hentges, ni siquiera usó la cachucha oficial. “Yo y mi marido pudimos leer la frase gracias al close up de la cámara que se veía en la pantalla”, dice Noah Wallace.
Era un versículo, Gen 9:12-16. Génesis, el primer libro del Antiguo Testamento, en el que puede leerse lo siguiente: “He colocado mi arcoíris en las nubes, el cual servirá como señal de mi pacto con la tierra.
Cuando yo cubra la tierra de nubes y en ellas aparezca el arcoíris, me acordaré del pacto que he establecido con ustedes y con todos los seres vivientes”. Los asiduos del beisbol, como Noah, reunidos en el estadio, interpretaron la referencia bíblica como un claro símbolo de rechazo hacia la comunidad LGBT+.
La declaración implicaba que el arcoíris le pertenecía a Dios, no a los sodomitas. El ambiente en el estadio, recuerda, se contaminó con una tensión incómoda.
Su esposo empezó a abuchearlos. Lo mismo sucedió con otros fanáticos.
Esa noche, los Giants perdieron 5 carreras a 1 frente a los Cubs de Chicago. La tormenta después de las “gorras bíblicas”Como es costumbre, después de cada partido se realiza una conferencia de prensa en la que se analizan jugadas y resultados.
En la del 12 de junio, todos los reporteros hicieron la misma pregunta: ¿Por qué escribieron aquella frase bíblica en el logo de los Giants con los colores del arcoíris? El lanzador Landen Roupp respondió: “Se trata sólo del pacto de Dios y de una promesa que nos hace de que, ya sabes, su fidelidad y su misericordia...
Eso es algo en lo que creo, y me mantengo firme en eso, y estoy agradecido de que vivamos en un país donde, ya sabes, tenemos la libertad de creer lo que queremos... y expresar lo que queremos”.De los primeros en replicar las declaraciones de Roupp fueron el reciente senador demócrata electo de San Francisco, Scott Weiner, quien escribió en su página de internet: “En la Pride Night de los Gigantes de San Francisco del 12 de junio, que coincidió con el décimo aniversario de la masacre del club nocturno Pulse, en Florida, varios jugadores alteraron sus gorras del Orgullo con un pasaje bíblico que a menudo es secuestrado por los homofóbicos para recuperar el arcoíris de las personas LGBT+. Los jugadores podrían haber mostrado este versículo cualquier noche del año, pero eligieron hacerlo exactamente en la Noche del Orgullo”.
Noah y su esposo regresaron al Oracle Park al día siguiente con el único propósito de abuchear a los jugadores. Dice que Roupp hizo contacto visual con ellos, les pidió que se detuvieran: “Por supuesto, no lo hicimos”, dice Noah.
El personal del estadio les ordenó que abandonaran el complejo: “El reglamento de la MLB establece claramente que está prohibido alterar el uniforme. ¿Por qué no les pidieron a los jugadores que abandonaran el campo por no cumplir sus propias reglas?
Estoy muy decepcionado con los Giants y cómo han respondido a todo este embrollo”. La noche en que Noah y su esposo fueron expulsados del estadio, los Giants volvieron a perder por un marcador final de 1-6 carreras a favor de los Cubs.
Fue en la página de Facebook “Gay San Francisco Giants Fans” donde empezó el descontento. Muy pronto la pólvora se extendió a otros foros, a las redes sociales y, de ahí, a los medios de comunicación.
Ante la marea de comentarios contra “las gorras bíblicas” de los pitchers, la oficina de prensa de los Giants lanzó el siguiente comunicado: “Los Gigantes de San Francisco están orgullosos de apoyar la Noche del Orgullo dedicada a la comunidad LGBT+. El beisbol debería ser un lugar donde todos se sientan bienvenidos, respetados y valorados… Entendemos que las decisiones de los jugadores individuales han causado dolor e ira a muchos miembros de la comunidad LGBT+ y lo lamentamos”.
El comunicado suena a falsas disculpas del tipo “siento que te sientas así”, dice Jim Soos. “Es como si los Giants respaldaran su homofobia”. Y agrega: “si te sientes incómodo con un arcoíris y más aún, con la comunidad que representa, ¿por qué firmaste un contrato para un equipo que juega para una ciudad como San Francisco?” San Francisco, la ciudad más progresista de Estados UnidosSan Francisco es conocida por nutrirse de la diversidad incluso antes de que la palabra formara parte de la conversación posmodernista.
Desde principios y mediados del siglo XX, San Francisco mostró tener una actitud tolerante con los migrantes irlandeses que empezaron a congregarse en el barrio de Mission, que evolucionó a barrio latino gracias a las primeras generaciones de migrantes mexicanos. De este barrio, también conocido como La Misión, surgió el músico Carlos Santana.
En la década de los cincuenta, San Francisco fue el epicentro del movimiento Beat, con Jack Kerouac, William Burroughs y Allen Ginsberg discutiendo sobre literatura experimental en los bares de North Beach. Los beats dieron forma a la cultura hippie.
Ésta también fue la ciudad donde abrió el primer bar gay que no cerraba las ventanas para mantener a sus clientes en el anonimato, el Twin Peaks, en la esquina de Market y Castro; donde nació el primer político abiertamente gay, Harvey Milk, quien inició una lucha por la digna visibilidad de gays, lesbianas y poblaciones trans para que nunca fueran tratados como ciudadanos de segunda. Mike Krukow, el comentarista oficial de los Giants desde 1990, expresó en una entrevista para la radio: “Los Giants fueron el primer equipo en el estadio en ondear la bandera del orgullo, y eso recibió críticas de todo el país.
Me dolió ver toda esa ira debido a lo que habían hecho para ayudar a la comunidad gay. La relación entre los Giants y la comunidad gay siempre ha sido increíble [...].
Así que creo que cuando eres un jugador, y entras en este entorno, es tu responsabilidad saber qué tan sensible es esta ciudad con respecto a esa libertad cultural y religiosa”, expresó.Krukow se unió a las filas de los Giants como lanzador en 1983. Es un hombre ancho, cubierto de canas con una barba delgada que a la par de sus lentes diminutamente redondos, evoca la estética hippie de 1969, conocida como El verano del amor, clímax de la contracultura hippie.
Junto a su colega Duane Kuiper, narran los partidos con un ritmo meditativo sublimado y un humor sobriamente cruel, afilado como un cuchillo. Por momentos ese par me recuerda a Statler y Waldorf, los abuelos en el balcón del teatro del Show de los muppets.
Krukow es padre de un hijo gay. En el foro de “Gay San Francisco Giants Fans” apareció un pequeño flyer convocando a una protesta contra la homofobia de sus jugadores, curiosamente, los más jóvenes y Gen Z dentro de los Gigantes.El apoyo de la derecha y grupos conservadores de Estados UnidosLa protesta del 23 de junio tuvo un gran impacto en los medios locales.
La noticia y sus análisis ocuparon gran parte de los noticiarios nocturnos. Los reels de las declaraciones de Jim Soos se reprodujeron a la misma velocidad de un jonrón.
La noche de la protesta, los Gigantes perdieron 3-1 frente a Sacramento. Al día siguiente, Buster Posey, presidente de operaciones de los Giants, dio una rueda de prensa en la que fue cuestionado por la controversia de las “gorras bíblicas”.
Posey respondió: “Antes que nada, quisiera reconocer que la organización ha compartido su postura sobre la Noche del Orgullo y entiendo que este tema despierta sentimientos intensos. Existen opiniones diversas.
Por eso mismo, y por respeto a todos los involucrados, no voy a retomar este asunto. Comprendo que algunos aficionados estén molestos y frustrados, y puedo asegurarles que es algo que hemos debatido ampliamente a nivel interno y que seguiremos abordando.”.El enojo recrudeció.
Posey fue acusado de cobarde. La polémica se extendió de forma viral a nivel nacional.
Diversos medios empezaron a investigar lo sucedido la noche del 12 de junio. Daniel Lurie, alcalde de San Francisco, le expresó al periódico Bay Area Reporter sentirse profundamente enojado con el equipo de los Gigantes: “no existiría la ciudad sin la comunidad LGBT+”, expresó Lurie.
La MLB prendió las alertas. En un intento de control de daños, emitió un comunicado en el que indicaba que los lanzadores que habían escrito versículos bíblicos en sus gorras serían sancionados por alterar el uniforme.
No así por el contenido: “Viola nuestras reglas y, de acuerdo con la práctica habitual, hemos advertido a los jugadores sobre futuras infracciones”, dice el comunicado.Pero Landen Roupp, JT Brubaker, Ryan Walker y Sam Hentges no están solos. Luego de el anuncio de sanción por parte de la MLB, los jugadores han recibido un apoyo solidario de la derecha y de grupos conservadores, quienes exigen el derecho a la libre manifestación de su fe religiosa.
Casi todos los comentarios en redes sociales que muestran su solidaridad con los lanzadores no viven en San Francisco. El senador republicano Josh Hawley escribió una carta dirigida a Robert Manfred, décimo comisionado de la MLB, para decirle que la sanción a los lanzadores de los Giants obedece a un patrón de “discriminación cristiana”.
El comediante Rob Schneider, quien se describe a sí mismo como de extrema derecha, se ofreció a pagar todas las multas. El vicepresidente JD Vance reposteó en su cuenta de X una nota de la revista Sports Illustrated que abordaba la polémica de los Giants con un enunciado que dice: “Trump ganó, ya no hay necesidad de estas cosas”.
Más tarde, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos anunció que abriría una investigación contra la MLB para determinar las verdaderas razones de las sanciones impuestas a los lanzadores en medio de la polémica. No obstante, el apoyo que explotó la guerra a la comunidad LGBT+ de San Francisco fue el que mostró el exjugador, Aubrey Huff, cuando en su cuenta de X escribió: “Lo que Posey en realidad quiso decir fue: No estoy de acuerdo con que nos obliguen a usar esta mierda gay.
De todos modos, esos raritos no ven beisbol. Ellos ven The View, disfrutan de ir a terapia y de sus sesiones de fudge packing [metáfora que alude al sexo entre hombres].
Y si a cualquiera dentro de la comunidad LGBT o a quienes los apoyan no les gusta lo que acabo de decir, entonces te digo… vete a la verga. Y lo digo en el sentido más literal.”Después de las declaraciones de Posey y el post de Huff, al fin los Giants pudieron ganar 2-1 frente a los A’s.
El propietario de los Giants donó a la campaña de Donald TrumpEl escándalo homofóbico es uno de los tantos problemas que enfrentan los Giants. Lo cierto es que 2026 es uno de sus peores años en una racha de malas temporadas, con todo y que cuenta con un nuevo director técnico, Tony Vitello, a quien se pensaba que podía cambiar el errático rumbo de los Giants.
Lo cierto es que más allá del escándalo de las frases bíblicas, Landen Roupp, JT Brubaker, Ryan Walker y Sam Hentges han mostrado un desempeño mediocre. Su lanzamiento es predecible, cosa que aprovechan los bateadores para anotar hits, jonrones y carreras.
Como recién acaba de suceder en el juego del 30 de junio, en el que los Giants perdieron frente a los Diamondsbacks de ArzionaEn un comentario de redes sociales, alguien escribió que el mundial de fútbol que se lleva a cabo simultáneamente haría que el escándalo se disolviera entre la ebullición del momento. En realidad, lo hizo más evidente.El estadio de Seattle estipuló que el partido entre Irán e Egipto del 26 de junio fuera dedicado al orgullo LGBT+.
Ambos países mostraron su desacuerdo y declararon que se negaban a jugar si las banderas del orgullo abarrotaban el estadio. Al final, el partido se llevó a cabo.
Luego de el marcador final, un empate a un gol, Mehdi Taremi, capitán del equipo iraní, declaró a los reporteros: “Nuestra religión no acepta eso, pero respetamos a todas las personas LGBT+. No se trata de nosotros.
Estamos aquí para jugar al fútbol. Respetamos a todos los miembros de la comunidad”.Al parecer, a los Gigantes les está costando mucho trabajo pedir una disculpa por una razón sencilla: su debate interno entre ganancias, convicciones e imagen.
En 2024, San Francisco Chronicle dio a conocer que el propietario de los Giants, Charles B. Johnson, donó miles de dólares a la campaña presidencial de Donald Trump.
La polémica de los Giants es un síntoma más del clima político actual que atraviesa Estados Unidos y que pone a las minorías en aprietos. Sigo a los Giants desde que salí del clóset.
Celebré la victoria cuando ganaron las Grandes Ligas en 2015, cuando entre sus jugadores estaba el sexy Black Beard, quien mostró su solidaridad con la comunidad LGBT+ sin reparos. Desde que me mudé a San Francisco, voy a unos doce juegos por temporada.
Luego de lo sucedido, ¿cómo ir a un partido en el que sabes que sus jóvenes creen que ser gay es un atentado contra Dios? Jóvenes que están sintiendo empatía por un conservadurismo represor en una administración que recrudece su ideas contra lo que consideran un atentado contra los valores de esta nación: como el derecho al aborto, la homosexualidad o los inmigrantes.
La diversidad no es sólo sexual.Así como los Giants tienen una noche dedicada al orgullo, también organizan partidos conocidos como Fiesta Gigantes, así en español, en los que celebran la cultura mexicana, su música, sus colores, su comida y tradiciones. ¿Qué pasaría si un jugador se sintiera incómodo y escribiera en su gorra una frase provocadora contra la identidad mexicana o el idioma español?
En los últimos juegos, el estadio Oracle luce a la mitad de lleno o semi vacío. El precio de los boletos ha caído hasta los 16 dólares por asiento.GSC
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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