“Antes podíamos tener cuatro muertes [de niños] en una semana o 15 días, pero ahora registramos quizás una muerte”. Quien habla es Blessings Juma, encargada de la sala pediátrica del Hospital de Distrito de Mangochi, en Malaui.

La sanitaria atribuye este cambio a IMPALA, un sistema de monitorización con inteligencia artificial diseñado para detectar de forma temprana el deterioro de los pacientes hospitalizados y reducir así la mortalidad infantil en clínicas con escasos recursos.Seguir leyendo