"Desvelados por el Mundial": Renato Luna, Romina Vega y Giancarlo Granda y el reto de sostener un programa casi a la medianoche
¿Por qué una película animada cuesta mucho más que un live-action, pero es más fácil de financiar?: Habla César Zelada, el cineasta detrás de Ain...De la fe a la corona: la historia de Luren Márquez, Miss Perú 2026A las 11:45 de la noche, cuando buena parte del país apaga el día, en América Televisión empieza otro partido. No se juega en una cancha ni tiene árbitro, pero exige reflejos, ritmo, buen humor y energía de sobra. “Desvelados por el Mundial” aparece en esa franja difícil en la que el público ya viene cansado y la televisión tiene que hacer algo más que informar: tiene que acompañar.Renato ‘Tato’ Luna, Romina Vega y Giancarlo ‘El Flaco’ Granda lo saben.
Por eso hablan del programa como una mezcla de fútbol, entretenimiento, conversación, juegos y complicidad. La clave, dicen, está en no dejar que la noche pese. “Tratamos de tener la energía bastante arriba, que el programa sea rápido.
La idea es que el público se esté sorprendiendo y esté constantemente estimulado de alguna forma”, explica Romina.Luna resume el espíritu original del formato con una imagen sencilla: cerrar el día de otra manera.“Hay una pauta muy trabajada por producción, pensada para el horario y para el público al que vamos: la música, el tipo de notas, los bloques. Creo que el secreto es que todas las partes estén en sintonía”, señala.LEE MÁS: “De sentirme una diva acá, tuve que retroceder para avanzar”: Mariel Ocampo, la villana de “Valentina Valiente”, habla de amor, depresión y reinv...“Desvelados” nació hace un año como un programa de entretenimiento blanco, sin farándula agresiva, pensado para romper con la carga cotidiana y permitir que la gente se fuera a dormir con algo de tranquilidad, una sonrisa y, si la suerte acompañaba, algún premio en el bolsillo.
Luego, con América convertida en señal oficial del Mundial, el programa encontró una nueva ruta.“Empezó con Korina (Rivadeneira) y conmigo como un programa de entretenimiento que hablaba un poco de todo. La idea era que la gente, después de un día de trabajo y de tantas noticias difíciles, pudiera desconectarse, relajarse y dormir con un poco más de tranquilidad.
Ese fue el concepto inicial, hasta que medio año después se transformó en esta versión mundialista”, cuenta Tato.El horario, no obstante, exige su propia adaptación. Romina llega a casa cuando todos están descansando y ya no siempre hay con quién comentar lo vivido en el set.
Tato se acuesta cerca de las 2:30 de la mañana y se levanta antes de las 6 para conducir su programa de fútbol en YouTube. El Flaco, entre la radio, las narraciones y la televisión, también ha hecho de la siesta del mediodía una aliada indispensable.
Los tres han aprendido, a su manera, a acomodar sus rutinas a un horario que empieza cuando el día termina. “Me compré completo el rollo de ser un desvelado”, bromea Tato. “Como uno está con la energía tan alta, se echa a dormir y todavía el corazón está palpitando a mil. Pero la satisfacción lo vale”.Esa energía se sostiene, sobre todo, por la química del equipo.
Aunque no todos habían trabajado juntos antes, la confianza apareció rápido. Antes del programa, suelen reunirse en el camerino de Romina; después, caminan juntos al estacionamiento y siguen conversando.
Esa relación se filtra en pantalla: se molestan, se interrumpen, se ríen, se corrigen y convierten el vivo en una dinámica más cercana que solemne.“La química es determinante. Hace que la gente no te cambie, que no se duerma, que te busque.
También hace que la chamba sea más fácil y más satisfactoria”, dice Tato.Pantalla realRomina, que ya había trabajado en América TV y hoy vuelve a una casa conocida, encuentra en el vivo una adrenalina distinta. Prefiere esa tensión antes que la comodidad de lo grabado.
La calle, dice, la entrenó para responder rápido, adaptarse a situaciones incómodas y resolver sobre la marcha. En un programa nocturno, esa rapidez se vuelve esencial.“Para mí, la chispa del vivo te activa algo.
Entras en el momento del showtime”, comenta.El Flaco Granda, en cambio, llega desde la narración deportiva, la radio y los podcasts. Reconoce que la televisión en vivo tiene otros códigos, pero también celebra que el formato le permita ser natural.
Para él, buena parte del atractivo del programa está en que no se siente impostado.“La gente se da cuenta de que no fingimos. Somos nosotros tal cual.
Nos vacilamos, nos fastidiamos y la pasamos bien. Esa naturalidad hace que el público se identifique”, señala.Con el Mundial en el horizonte, el reto ya no será solo mantener despierto al espectador, sino contar una fiesta global desde un país que esta vez no estará en la cancha.
América prepara una cobertura amplia del torneo, y “Desvelados por el Mundial “buscará acompañarla desde su propio lenguaje: menos solemnidad, más conversación; menos dato frío y más historias alrededor del fútbol.El torneo, recuerdan, reunirá por primera vez a 48 selecciones. Eso abre un universo de culturas, personajes, comidas, rituales, hinchadas y relatos que van más allá del resultado.
El programa ya trabaja bloques como desayunos mundialistas o huariques internacionales, donde la comida de cada país sirve también como entrada a su cultura futbolera.“El Mundial está lleno de historias. Son muchas culturas que se encuentran y muchas cosas que los peruanos quizá desconocemos.
Meter esa cultura asociada a los países en el programa enriquece la pantalla”, explica Tato.Romina añade que el desafío está en entender que la información pura ya está en todas partes. Cualquier persona puede abrir el celular y enterarse al instante de una lesión, un fichaje, una convocatoria o una polémica.
La televisión, entonces, tiene que ofrecer algo más.“Si la gente solo quisiera información, puede abrir su celular y encontrarla en cualquier lugar. El reto es contar las cosas desde nuestra óptica, con nuestro estilo y frescura”, dice.Las redes sociales también han cambiado la manera de vivir un Mundial.
Los jugadores se vuelven virales antes de tocar la pelota, los hinchas construyen relatos paralelos y cada detalle se multiplica en segundos. Para Granda, eso no necesariamente compite con la televisión, sino que la obliga a adaptarse.“Las redes multiplican el alcance y la inmediatez.
El reto para la televisión es darle un giro a esa información, buscar más detalles y hacerla atractiva otra vez”, sostiene.Al final, cuando se les pregunta por qué vale la pena desvelarse con ellos, cada uno responde desde su propio lugar. Tato habla de cerrar el día con calma y alegría.
Romina lo resume con una fórmula directa: “risa, data y plata”. El Flaco insiste en la diversión y en esa sensación de estar viendo a tres amigos que no actúan una confianza, sino que la tienen.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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