Unos padres de Flint Township, Michigan (EEUU), han sido acusados de asesinato en segundo grado, abuso infantil y tortura después de que su hijo de siete años muriera por una dolencia cardiaca debido a su peso: 115 kilos.Tal y como recoge el portal TMZ.com, los padres, Damien y Jessica O'Brien, se enfrentan este jueves al comienzo de un juicio en el que la Fiscalía les acusa de tres delitos y de provocar "el sufrimiento cruel y extremo de este niño causado por la negligencia de sus padres".El niño medía 1,27 metros y pesaba 115 kilos cuando la policía recibió un aviso el pasado 4 de noviembre de 2025, alertando de que el niño se encontraba mal. El menor fue trasladado a un hospital, donde falleció a causa de una miocardiopatía dilatada, cuyo factor contribuyente fue la obesidad mórbida que sufría.Según la Fiscalía, al niño le daban de comer lo mismo todos los días: una bolsa grande de patatas chips y una ración grande de patatas fritas, zumo de manzana y agua carbonatada 'Sparkling Ice'.Asimismo, el niño tenía úlceras por presión debido a que permanecía inmóvil en la cama durante largos periodos de tiempo y no le cortaban nunca las uñas.

La Fiscalía añade que la casa donde vivía estaba cubierta de suciedad y el inodoro no funcionaba y estaba lleno de heces humanas.El niño no estaba matriculado en ningún colegio. La pareja tiene una hija de cinco años de edad, que tampoco estaba escolarizada y según la Fiscalía, ni ella ni su hermano "existían a los ojos del Gobierno".