Como ya nadie duda de que la IA ha venido para quedarse, son muchas las preguntas que nos hacemos sobre las consecuencias de su implantación a corto, medio y largo plazo. ¿Cambia la IA el funcionamiento básico del cerebro?

¿Usando la IA, aprendemos y mejoramos nuestro sistema cognitivo natural o simplemente nos apoyamos en ella para ejecutar propósitos? ¿Qué nos puede pasar si, luego de usarla repetidamente, dejamos de hacerlo?

¿Recuperamos nuestras previas capacidades ejecutivas y podremos prescindir de la IA, o caeremos en algún estado de dependencia mental, de “mono” tecnológico? En definitiva, ¿vamos a perder capacidades mentales y de adaptación a nuestro entorno por un repetido uso de la IA?

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