Una vez tuve un profesor en el instituto famoso por sus interminables sermones. Entre bostezo y bostezo, repetía una advertencia que entonces sonaba obvia: “nunca olvidéis que lo que ocurre en la televisión es ficción, no realidad”.

Años después, al constatar en qué se han convertido las redes sociales, aquella advertencia resuena con una vigencia inesperada.Seguir leyendo