Pacífico a la derecha

A las pocas horas de cerradas las mesas de votación, la registraduría nacional colombiana ya tenía un preconteo a más del 99%. Si bien todavía quedan pendientes los resultados finales, todo parece indicar que Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, será el próximo presidente de Colombia.
El margen habría sido estrecho: aproximadamente 48,7% para Iván Cepeda, candidato de izquierda respaldado por el actual presidente Gustavo Petro, contra 49,7% para De la Espriella. Desde el Perú, habiendo transcurrido dos semanas desde la segunda vuelta, es inevitable caer en la tentación de comparar los tiempos de respuesta de los entes electorales.
Si bien los de Colombia son aún resultados preliminares, estos han sido históricamente muy cercanos a los finales. Esta celeridad minimiza el desgaste ciudadano y los vaivenes poselectorales que ha vivido el Perú desde el 7 de junio.
La democracia resiente esta incertidumbre. No obstante, ni siquiera conteos oportunos pueden corregir a los malos perdedores.
En una iniciativa que pareciera inspirada por Juntos por el Perú, Cepeda indicó que pedirá la impugnación de 33.000 mesas por presuntas irregularidades. En el mismo tono se pronunció Petro, quien desde sus redes sociales lanzaba acusaciones de manipulación y de fraude en el proceso.
De no mediar sorpresas, este podría ser uno de los últimos exabruptos de Petro como presidente. El exguerrillero ha sido una figura divisiva, ineficiente y soberbia.
De la Espriella no es un candidato ejemplar –arrastra sus propios cuestionamientos y falta de experiencia–, pero es una buena noticia para Colombia y para la región que la gestión de Petro llegue a su fin sin expectativas de continuidad política. Con estos resultados, toda la costa del Pacífico sudamericano se alinea con una derecha de distintos matices.
La cercanía política debería hacer más fácil la coordinación regional y, si los vientos a favor acompañan, gatillar otro período de buen crecimiento para esta parte de Sudamérica. Los retos no son pocos –desde el manejo de la conflictividad social hasta las presiones fiscales–, pero hay razones también para el optimismo.
Como el Perú, Colombia ha tenido elecciones sumamente apretadas pero que finalmente terminaron por cerrarle la puerta a un proyecto de izquierda autoritario y peligroso. Ahora toca transformar las expectativas que levantaron los candidatos ganadores en realidad.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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