¡El adiós de una leyenda! Neymar Jr. anunció su retiro de la selección brasileña luego de eliminación del Mundial 2026Haaland destruyó a Brasil: Una ‘Canarinha’ con Vini y Neymar juntos, pero sin alma se queda en octavos del Mundial | CRÓNICADurante décadas, el fútbol vendió la imagen romántica del entrenador que resolvía partidos con intuición.

El técnico que observaba un gesto, una mirada o una carrera para detectar el momento exacto del cambio ganador. En el Mundial 2026, no obstante, Mauricio Pochettino parece dispuesto a demostrar que la corazonada ya no camina sola.

Ahora también viaja acompañada por millones de datos.LEE: Messi y otro récord personal batido en partidos mundialistas: ¿Cuántos goles más anotará según su promedio goleador en su camino a la final?Mientras Estados Unidos alimentaba la ilusión de todo un país en su camino en el Mundial (enfrentará a Bélgica por los octavos de final), en el banco de suplentes ocurría algo más silencioso que los goles de Folarin Balogun o las corridas de Christian Pulisic. Una plataforma de inteligencia artificial analizaba en tiempo real el comportamiento del partido, el desgaste físico de los futbolistas y los movimientos tácticos del rival.Ayer, mientras Estados Unidos jugaba su debut en el Mundial, en el banco estaba Pochettino con un sistema de IA corriendo en vivo.

Para los que tengan curiosidad, les cuento qué es y cómo funciona.La herramienta se llama Sportian Performance, de Globant. La onda es más o menos… pic.twitter.com/GhbNAWX4t8— Marcos (@marcos__quiroga) June 14, 2026 No se trata de ciencia ficción ni de un videojuego.

Pochettino decidió incorporar Sportian Performance, una herramienta desarrollada por la empresa tecnológica Globant, para transformar datos complejos en información útil para la toma de decisiones. El sistema procesa imágenes, estadísticas, registros físicos y patrones de juego con el objetivo de ofrecer alertas y recomendaciones durante los entrenamientos y los encuentros oficiales.La idea nació de una necesidad concreta.

Estados Unidos sabe que no puede competir con la tradición futbolística de Argentina, Brasil, Francia o España. Pero sí puede intentar ganar terreno en un espacio donde históricamente ha sido fuerte: la innovación tecnológica.

Por eso, la federación estadounidense decidió convertir el Mundial que organiza en una especie de laboratorio de alto rendimiento.La plataforma utilizada por el cuerpo técnico no reemplaza al entrenador ni elige alineaciones. Su función es más sutil.

Puede advertir cuándo un jugador comienza a mostrar signos de fatiga, detectar comportamientos repetitivos del adversario o señalar zonas del campo donde el equipo está perdiendo eficacia. En otras palabras, funciona como un asistente invisible que procesa información a una velocidad imposible para cualquier ser humano.La imagen resulta poderosa.

Mientras miles de aficionados observan el césped, la inteligencia artificial observa todo al mismo tiempo.Pochettino nunca ha sido un entrenador enemistado con la tecnología. Durante su carrera en clubes como Tottenham, Paris Saint-Germain y Chelsea mostró interés por la preparación física y el análisis avanzado.

No obstante, el Mundial representa un escenario diferente. Los márgenes de error son mínimos y cada detalle puede definir una clasificación o una eliminación.

Por eso la apuesta adquirió una dimensión inédita.El contexto también ayuda a explicar la decisión. Estados Unidos llegó al torneo bajo presión.

Como anfitrión, estaba obligado a ofrecer una imagen competitiva. Asimismo, Pochettino asumió el reto de cambiar la mentalidad de una selección que durante años convivió con la sensación de estar lejos de la élite.

El argentino insistió en construir un grupo fuerte, convencido de que el éxito colectivo vale más que cualquier figura individual. Luego de el triunfo ante Paraguay volvió a remarcar esa idea al destacar el trabajo conjunto por encima de los nombres propios.La inteligencia artificial encaja perfectamente en esa filosofía.

No busca fabricar héroes, sino optimizar el rendimiento del equipo completo.La revolución tecnológica también plantea preguntas inevitables. ¿Hasta qué punto una máquina puede influir en el fútbol?

¿Existe el riesgo de que los datos terminen reemplazando la creatividad? La mayoría de especialistas coincide en que no.

Los algoritmos pueden detectar tendencias, pero siguen siendo incapaces de medir elementos como la personalidad, la presión emocional o el coraje que aparece en los momentos decisivos.Por eso, incluso en una Copa del Mundo cada vez más tecnológica, el factor humano continúa siendo insustituible. La IA puede advertir que un futbolista está agotado; el entrenador es quien decide si lo reemplaza.

Puede señalar una debilidad rival; el jugador es quien debe explotarla dentro del campo.Quizás allí reside el verdadero valor de esta historia. El Mundial 2026 no solo está mostrando nuevas selecciones, estadios futuristas y un formato ampliado.

También está revelando cómo será el fútbol de la próxima década. Un deporte donde las emociones seguirán gobernando las tribunas, pero donde las decisiones comenzarán a apoyarse cada vez más en pantallas, algoritmos y modelos predictivos.Y mientras el balón sigue rodando como hace más de un siglo, Mauricio Pochettino observa el partido acompañado por un colaborador que no grita, no corre y tampoco celebra goles.

Un asistente silencioso que trabaja entre números y códigos. Uno que, por primera vez, también juega el Mundial.*******