La histórica jornada de octavos de final del Mundial 2026 no solo dejó emociones a flor de piel sobre la cancha, sino también una lección de civismo en las tribunas del Estadio Ciudad de México. Después del silbazo final que decretó la dolorosa eliminación de la Selección Mexicana con un marcador 3-2, se confirmó que el contingente de entre 6,000 y 10,000 aficionados ingleses abandonó el recinto de Santa Úrsula en total calma y sin registrar incidentes de gravedad.

La notable presencia de los seguidores de los Three Lions significó una auténtica "invasión" pacífica en la cabecera sur del inmueble. Pese a la alta tensión deportiva por el boleto a los cuartos de final en disputa, la convivencia entre ambas aficiones resultó ejemplar, consolidando un ambiente cien por ciento futbolero y cordial que superó cualquier expectativa de riesgo.Un ambiente pacífico y cánticos de fair play en el coloso capitalino De acuerdo con reportes de seguridad en el Mundial 2026, no se registraron connatos de violencia ni peleas dentro o fuera de las tribunas del coloso.

La interacción pacífica inició desde horas antes de la patada inicial, cuando fanáticos de ambos países compartieron pacíficamente los vagones del Metro y las calles aledañas, entonando juntos piezas folclóricas como Cielito Lindo y éxitos de bandas británicas emblemáticas como Oasis y The Beatles. Los seguidores británicos sorprendieron a todos al corear al unísono el nombre de 'México, México' mientras desalojaban las rampas del coloso.

Este aplaudido gesto fue catalogado por la prensa internacional como un acto de absoluto respeto y Fair Play. Los hinchas europeos reconocieron el enorme esfuerzo del combinado dirigido por Javier Aguirre, escuadra que luchó de forma épica el partido inclusive jugando en inferioridad numérica durante el segundo tiempo.

De esta manera, la última tarde mundialista en la historia del coloso capitalino cerró con un saldo blanco impecable y un digno intercambio cultural.