Inspirado en Pedro Páramo, el escritor mexicano Ricardo Chávez Castañeda (CDMX, 1961) publica Y habrá una vez Romala, novela que recrea la infancia de personajes como Susana San Juan, Pedro Páramo, Damiana Cisneros y los hermanos Rentería para plantear algunas dudas que flotan en el aire de la literatura. Por ejemplo, plantea el autor, ¿cómo fue que Pedro Páramo se convirtió en un rencor vivo?, ¿qué debió ocurrir en su pasado para que su corazón quedara anegado por la avaricia, la cólera o la maldad?, y ¿qué era de Comala antes del silencio y la tristeza, o cómo fue que se convirtió en pueblo fantasma?

De entrada, Chávez Castañeda asegura que no planeó aproximarse a los personajes de Rulfo, sino que fue la muerte de su esposa, hace varios años, lo que trazó su aproximación a Rulfo y a ese plano de los muertos. “Ella se volvió un fantasma y, entonces, llegué a Rulfo como una especie de único refugio literario y mexicano que tenemos para llegar a la muerte, e imagino que, sin darme cuenta, necesitaba de una esperanza”, asegura en entrevista. “Asimismo, para mí no es sorprendente el aniñar a los personajes de Pedro Páramo, porque es un patrón que tengo para preguntarme ciertas cosas del ser humano. Lo que sí me sorprendió es que haya sido Rulfo y que no tuviera miedo a meterme con la mejor novela que se ha creado en nuestro país”.

Pese a todo, acepta que el resultado ha despertado reacciones encontradas. ¿Cómo cambió su idea de Comala a partir de este libro? “A todos nos pasa con los grandes libros, que al terminarlos, inmediatamente volvemos a leerlos y nos deja la sensación de que es un libro que aún no conocemos.

Siempre que leí Pedro Páramo sentí que entraba en un limbo o en algo onírico y vaporoso, pero luego de escribir esto, sí cambió todo al ver a los personajes desde esos ojos de la niñez. “Asimismo, Rulfo es maravilloso porque siempre deja pistas o dio ciertos detalles de cómo era Comala antes, vista por los ojos de la madre de Pedro, como las referencias al verdor o cuando Susana y Pedro están en la colina volando los papalotes, en el río y en la letrina, es decir, todas esas partes las tomo para crear esta novela”. ¿Aunque en su novela ellos juegan a morirse? “No sé cómo se me sucedió eso, pero me gustó el recurso, asimismo de inventar que sale ese tufo de la mina, que los droga, como si se tratara de una sustancia química que los lleva al delirio y, entonces, a ellos se les ocurriera inventar el juego de su muerte”, concluye.