Cien personas de casi una decena de países llevan trabajando 62 horas a contrarreloj en una peligrosa operación para salvar a Hernán Gil, de 43 años, el vigilante de un aparcamiento de un centro comercial en La Guaira, que se refugió bajo su escritorio durante el doble seísmo del 24 de junio. Más de una semana después, seguía atrapado bajo esa mesa y un techo inestable que amenazaba con sepultarlo a él y a los rescatadores, que han tenido que apuntalarlo.

El doble seísmo de la semana pasada ha causado al menos 2.295 muertos y 11.267 heridos, según el último balance de las autoridades de Venezuela, publicado el miércoles. Entre ellos, hay 27 españoles, según ha confirmado este jueves el Ministerio de Exteriores.

Los desaparecidos españoles son 137 y 11 los localizados bajo los escombros. Seguir leyendo