Los orígenes del milagro Beccacece en el Perú: Del obsesivo del VHS entre combis y menús en el Boys de Sampaoli a vencer a Alemania en un MundialArte callejero, identidad latina y fenómeno futbolero: así es la otra ‘invasión argentina’ en Miami con los murales de 20 metros dedicados a MessiMarcelo Bielsa nunca necesitó levantar la Copa del Mundo para convertirse en una referencia del fútbol. Sus ideas inspiraron a Pep Guardiola, Mauricio Pochettino, Diego Simeone y una generación completa de entrenadores que encontraron en el rosarino una manera distinta de entender el juego.

Hay técnicos que ganan títulos y otros que cambian la historia. Bielsa pertenece a este último grupo.

Pero los Mundiales, ese territorio donde las leyendas terminan de escribirse, siempre le dieron la espalda. Y la eliminación de Uruguay en la fase de grupos del Mundial 2026, luego de caer 1-0 ante España, volvió a dejar al descubierto una paradoja tan incómoda como inevitable: el hombre más admirado por muchos colegas nunca logró trasladar su revolución al torneo más importante del planeta.LEE: Messi y el récord ‘escondido’ de 68 años que puede quitarle a un exsoldado alemán: por qué la FIFA no lo reconoce y qué le falta a Leo para la hazañaLa caída deportiva fue apenas la última escena de una crisis que llevaba meses incubándose.

En pleno Mundial, el vestuario uruguayo terminó estallando. De acuerdo al Diario uruguayo “El Espectador”, los referentes del plantel cuestionaron métodos, decisiones y formas de conducción de un entrenador que siempre privilegió sus convicciones por encima de cualquier consenso.

La derrota frente a España solo confirmó un desenlace que parecía escrito desde antes del pitazo inicial.“YO NO TOMÉ LA DECISIÓN, LA DECISIÓN DE SALIR LA TOMÓ EL MISMO MUSLERA”.Loco Bielsa, post-partido. ‼️🇺🇾 pic.twitter.com/ZzenFdVR2z https://t.co/5P4cqFJ97C— Ataque Futbolero (@AtaqueFutbolero) June 27, 2026 En los 90 minutos hubo imágenes difíciles de olvidar. Fernando Muslera cometió un grosero error en el gol español y Bielsa tomó una decisión extrema: lo reemplazó en el entretiempo.

La sustitución rompía una estadística insólita, ya que desde Estados Unidos 1994 ningún arquero había sido cambiado en un Mundial sin mediar una lesión. Después, el propio entrenador explicó que fue el experimentado guardameta quien pidió salir, consciente de que no estaba en condiciones anímicas de continuar.

Pero el impacto ya estaba instalado.La polémica no terminó allí. En el segundo tiempo también abandonó el campo Federico Valverde, capitán y principal referente futbolístico de esta generación uruguaya.

En cualquier selección, sacar al líder en el partido más importante del torneo despierta preguntas. En una selección atravesada por conflictos internos, alimentó aún más la sensación de ruptura definitiva.Porque el problema nunca fue únicamente futbolístico.

Desde mucho antes del Mundial existían señales de desgaste. Algunos jugadores históricos ya habían deslizado incomodidades con el manejo del grupo.

Las diferencias sobre las concentraciones, la distancia con los referentes y un modelo de conducción rígido fueron erosionando la convivencia. Bielsa nunca cambió.

Tampoco parecía dispuesto a hacerlo. Su carrera siempre estuvo construida sobre la idea de que el entrenador debe ser coherente consigo mismo, aunque el costo sea quedarse solo.La eliminación terminó dándole voz a quienes ya venían cuestionando el proceso.

Diego Lugano fue uno de los más duros. “Contaminó el ambiente, nunca entendió dónde estaba. Los jugadores nunca entendieron a Bielsa.

Fue un entrenador que no debió estar en el Mundial, amarrado por un contrato millonario. Me da pena por los muchachos porque no pudieron competir”, disparó el histórico capitán celeste.

Sus palabras resumían el sentimiento de buena parte del entorno uruguayo, que pasó de ilusionarse con una transformación futbolística a asistir a una fractura interna pocas veces vista en la selección.“El ciclo de Bielsa fue todo negativo. Lamentablemente no hay elementos positivos para rescatar de su presencia en la selección.

Él declaró en la última conferencia de prensa que no le dejó nada. Yo agrego que no solo que no le dejó nada, sino que rompió lo poco que había.

Antes se había logrado un sentido de pertenencia muy importante de defender a la camiseta celeste, lamentablemente en el ciclo de Bielsa se dieron deserciones como hacía mucho tiempo no pasaban en Uruguay”, analiza Andrés Cansellara, periodista de “Sport 890, la radio deportiva de Uruguay”.La historia, asimismo, tiene un inevitable aire de repetición. En Corea-Japón 2002, Bielsa llegó con Argentina como uno de los grandes favoritos después de una eliminatoria extraordinaria.

No obstante, el equipo quedó eliminado en la fase de grupos. Veinticuatro años después, el desenlace volvió a ser el mismo.

Entre ambos Mundiales también dirigió a Chile, pero no alcanzó a clasificar al torneo de Sudáfrica porque dejó el cargo antes del proceso final. Así, las dos Copas del Mundo que condujo de principio a fin terminaron exactamente igual: eliminación prematura y una sensación de oportunidad desperdiciada.“El problema central de Bielsa está en su carácter obsesivo.

No convoca a jugadores que termina necesitando porque piensa que no ingresan en su esquema, pero el fútbol no es tan previsible. También está su obsesión por el trabajo táctico, que le ha impedido aprender que a un Mundial se debe llegar cuidando el estado físico de los jugadores”, escribió Umberto Jara en su análisis sobre el técnico.Es un contraste difícil de explicar para un entrenador cuya influencia trasciende cualquier palmarés.

Guardiola suele mencionarlo como una de sus mayores inspiraciones. Pochettino lo define como un maestro.

Simeone reconoce cuánto aprendió observándolo. Incluso entrenadores que jamás trabajaron con él estudian sus sesiones y analizan sus conceptos tácticos.

Bielsa cambió la manera de entrenar, de presionar y de ocupar los espacios. Pero el Mundial nunca recompensó esa revolución.“Marcelo (Bielsa) es la persona a la que más admiro en el mundo del fútbol.

Es el entrenador más auténtico en cuanto a cómo dirige a sus equipos, es único. Nadie lo puede imitar, es imposible.

Mi teoría es que los entrenadores no dependen de los títulos, ya que siento que estoy muy lejos de tener su conocimiento. Mis equipos han ganado más títulos que los suyos, pero en cuanto a conocimiento del juego o a la forma de entrenar, estoy lejos de él”, indicó alguna vez el propio Pep Guardiola sobre el ‘Loco’."SIGO ADMIRANDO A MARCELO BIELSA"✍️ FIRMA: LUIS DE LA FUENTE, DT DE ESPAÑA⚽ #ESPNMundial📺 Mirá los mejores partidos de la #FIFAWorldCup por ESPN, en el Plan Premium de #DisneyPlus pic.twitter.com/zQjJEROvGp— SportsCenter (@SC_ESPN) June 27, 2026 El lado peruano de Marcelo BielsaEn el Perú su figura también dejó una historia tan curiosa como inolvidable.

A comienzos de los años noventa, Francisco Lombardi intentó convencerlo para dirigir a la selección peruana. La respuesta del rosarino se volvió leyenda.

Antes de aceptar cualquier conversación lanzó una pregunta que terminó sepultando la negociación: “¿Tiene once jugadores del nivel de Chemo del Solar?”. El silencio fue suficiente.

Bielsa entendió que no era el momento y rechazó la propuesta. Años después, en el 2014, la Federación Peruana volvió a buscarlo luego de la salida de Sergio Markarián.

Esta vez ni siquiera hubo reunión. Bastó una carta para agradecer el interés y declinar la oferta.COMUNICADO DE LA FPF CON LA RESPUESTA DEL PROFESOR MARCELO BIELSA AL OFRECIMIENTO DE DIRIGIR LA SELECCIÓN PERUANA pic.twitter.com/x4def6QsIF— Federación Peruana de Fútbol (@TuFPF) March 4, 2014 Aquella posibilidad también dejó un episodio recordado con Claudio Pizarro.

El entonces capitán de la selección admitió que había escuchado comentarios poco favorables sobre el carácter del técnico argentino durante su paso por Europa. Días después pidió disculpas públicamente y reconoció que había hablado con apresuramiento.

Nunca coincidieron. El destino quiso que Pizarro terminara siendo dirigido por Guardiola, acaso el discípulo más brillante de un entrenador al que jamás tuvo como jefe.Quizá allí se encuentre la esencia de Marcelo Bielsa.

Su legado nunca dependió exclusivamente de los resultados. Cambió entrenadores, transformó clubes y dejó una huella táctica imborrable.

Pero el fútbol también tiene espacios donde las ideas necesitan ser acompañadas por victorias. Los Mundiales fueron ese límite que nunca pudo cruzar.🗣️ Chemo del Solar, jefe de la Unidad Técnica de Menores de la Selección Peruana ⚪🔴, en 📻 #RadioOvación, comentó un consejo que le dio Marcelo Bielsa. 🎙️: @Luccinaz pic.twitter.com/atOFhW2Mb8— Ovacion.pe (@ovacionweb) September 26, 2024 Uruguay apostó por un entrenador que prometía devolverle protagonismo internacional.

Durante un tiempo pareció lograrlo. No obstante, cuando llegó el momento decisivo, aparecieron las fracturas, las discusiones y los fantasmas de siempre.

Bielsa se marchó dejando una frase que buscó defender su trabajo: “No dejo nada a Uruguay”. Tal vez sea cierto desde su mirada.

Pero para un país que soñaba con volver a competir entre los mejores del mundo, la sensación es otra. Quedará el recuerdo de un técnico brillante para explicar el juego, venerado por sus colegas y capaz de cambiar el fútbol de muchos.

También el de un seleccionador que, una vez más, comprobó que los Mundiales nunca fueron su lugar.*******