Vox celebró este sábado su Asamblea General Ordinaria, la cita anual para aprobar las cuentas del partido y oxigenar su proyecto político. La cumbre de este año giró en torno a la presentación de su programa de "desregulación" con el que los de Santiago Abascal pretenden lograr una España "más sencilla".

El de la desregulación es un término que la tercera fuerza ya coló en sus últimos pactos autonómicos con el PP, utilizándolo incluso para bautizar sendas consejerías en los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Para Vox estos Ejecutivos autonómicos suponen un anticipo del "cambio de rumbo" que aspiran a lograr en España si llegan al Gobierno nacional, una meta para la que ya empiezan a calentar motores.Fue el secretario general del partido, Ignacio Garriga, quien este sábado pidió a los militantes un "sprint final ante la gran batalla" de las elecciones generales.

"Estamos demostrando que tenemos programa, que tenemos ideas, y que estamos dispuestos a impulsarlo desde ahora en lo gobiernos regionales y dentro muy poco desde el gobierno nacional", afirmó el también vicepresidente de Vox, que no desaprovechó la oportunidad para subrayar la determinación del partido en torno a algunos de sus ideales tradicionales, como el rechazo a la inmigración "masiva y descontrolada".En ese afianzamiento de las posiciones ideológicas, Garriga defendió firmemente el concepto de "prioridad nacional" y afirmó que poner a los españoles primero es "justicia social y verdadera solidaridad". "Y eso se lo decimos a los de la patronal, a los de los sindicatos y a algunos que llevan alzacuellos que no se enteran absolutamente de nada", añadió, ganándose uno de los aplausos más fervientes de la jornada por parte los varios centenares de militantes y personalidades del partido que componían un auditorio en el que las banderolas verdes de Vox se entremezclaban con las rojigualdas.La "prioridad nacional" hizo así acto de presencia, pero no fue la bandera que más fuerte ondeó en la cumbre de Vox.

El portavoz nacional de Economía, Energía y Desregulación dedicó más de media hora a presentar el programa de desregulación que los de Abascal habían preparado como plato fuerte de la jornada. Creen que la "hiperregulación" ha llevado a España al "empobrecimiento" y ha cercenado la libertad y el bienestar de familias y empresas, por lo que abogan por derogar leyes, reducir burocracia y homogeneizar normativa autonómica para dejar "crecer" a la "España productiva", representada en el escenario con una carretilla llena de naranjas, limones y demás productos del campo —"comunicarles que todas las frutas y verduras se las pueden llevar si quieren, son frescas de esta mañana", avisó un hombre al término del acto—.Figaredo, que terminó tumbando de un manotazo una pila de folios de más de un metro de alto que representaban esa España "hiperregulada" con la que Vox quiere acabar, hizo así de maestro de ceremonias y se ganó los halagos del resto de compañeros de partido que subieron al escenario detrás de él.

No fue el único. Los agradecimientos con nombres propios fueron una constante en los discursos de todos los intervinientes.

Y es que la cita de este sábado fue también un cierre de filas después de un arranque de año marcado por las críticas de excargos como Javier Ortega Smith o Iván Espinosa de los Monteros, que acusaron a la dirección nacional de opacidad y de haber provocado una deriva ideológica. Con esa imagen de unidad y de firmeza en sus postulados ideológicos, Vox sacó pecho de los resultados en las últimas tres citas electorales autonómicas y puso la mira en las próximas elecciones generales.

"Vox no es nada pasajero. Vox no es una moda, sino un movimiento liderado por un gran hombre que representa a los españoles abandonados y traicionados y que va a cambiar el rumbo de esta nación más pronto que tarde", afirmó Garriga, que remarcó que "solo Vox ha crecido en apoyo popular elección luego de elección" en el último ciclo electoral.Luego de el discurso de Garriga, Abascal enfriaba los ánimos.

"No hemos ganado aún y, por lo tanto, podemos llegar donde podemos llegar", puntualizaba el líder del partido, apuntando a que su fuerza para condicionar los gobiernos del PP es todavía limitada. "Ahora lo que nos toca es pactar y aplicar el bisturí, más que la motosierra", indicó, alentando a la ciudadanía a permitir que la huella de Vox en un eventual futuro Gobierno nacional sea más profunda de lo que ya lo es en los gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León."Muchas veces hablamos de la motosierra y del lanzallamas, que sirven para que sepan los españoles dónde tenemos el corazoncito, qué es lo que nos apetecería hacer, pero luego cuando llegamos a las elecciones la gente vota y nosotros aceptamos el veredicto de las urnas", expresó el líder de la tercera fuerza, invitando a la ciudadanía a no votarlos "a medias".

Para Abascal, Vox tiene por dónde crecer en las urnas y qué proponer en los gobiernos.