El chavismo no aprendió nada de la tragedia de Vargas

Mientras un recién elegido Hugo Chávez consumaba el 15 de diciembre de 1999 su referéndum constitucional, el estado Vargas — como se llamaba el estado La Guaira antes de que el régimen le cambiara el nombre— sufría la que hasta ese momento había sido la peor tragedia de su historia reciente. Llovía torrencialmente desde hace diez días y las montañas comenzaron a ceder hasta que finalmente tuvo lugar un deslave.
Tierra, lodo, vegetación y rocas de hasta diez metros de diámetro rodaron ladera abajo destruyendo todo lo que encontraban a su paso. La montaña se había tragado al mar.Los que vivieron en carne propia el deslave de Vargas cuentan que Venezuela no estaba preparada para afrontar esa tragedia, de la que todavía hoy en día, 27 años después, no existe cifra oficial de muertos.
El caos era absoluto: faltaban medios, información oficial y había una grave deficiencia operativa. La falta de organización fue de tal magnitud que más de cien niños, muchos de ellos entregados por sus padres a las fuerzas de seguridad para salvarlos, se extraviaron y nunca aparecieron.
No se sabe qué sucedió con ellos. Al mismo tiempo, comenzaron los saqueos y las ocupaciones de viviendas.
El Gobierno era incapaz de gestionar lo que estaba sucediendo.En menos de treinta años después de aquel desastre la naturaleza volvió a castigar al estado y una vez más Venezuela no estaba preparada para afrontarlo. Es cierto que no existe manera de anticipar seísmos y que el hecho de que se produjeran dos terremotos seguidos, de gran magnitud y a poca distancia de la superficie terrestre contribuyó a que el nivel de destrucción fuera mayor.
Tuvimos mala suerte. Pero lo que no es tolerable es que Venezuela siga sin tener los medios, equipos y el personal necesario para dar a los ciudadanos la respuesta que merecen y necesitan durante catástrofes naturales.Hoy, en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, los vecinos tienen que sacar los que continúan bajo los escombros a pico y pala.
Los bomberos, policías, rescatistas y agentes de Protección Civil no se dan abasto y ni siquiera han podido llegar a todas las zonas afectadas en La Guaira y otros estados del país. Hacen lo que pueden con los escasos medios que poseen.
¿Dónde está el Ejército? Las familias claman desesperadas por ayuda y suplican que se envíe maquinaria pesada porque tristemente no se pueden levantar paredes de edificios con las manos.
La ayuda enviada por los Gobiernos extranjeros —a los que agradezco profundamente— ya ha comenzado a llegar y se ha convertido en una de las pocas esperanzas que todavía le quedan a algunos venezolanos en esta carrera contra el tiempo.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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