A estas alturas parece evidente que uno de los principales problemas que enfrentaría de entrada el próximo gobierno de Keiko Fujimori es la llegada del fenómeno El Niño. De acuerdo con el comunicado de la NOAA de hace dos semanas, existe una probabilidad de 63% de un Niño muy fuerte durante noviembre-enero para el Pacífico central que podría ser uno de los eventos más grandes desde 1950.

Por las mismas fechas, el Enfen indicó que El Niño costero tiene más de 40% de probabilidades de ser de magnitud fuerte entre el último trimestre de este año y el primer trimestre del 2027. Mientras el país estaba atento a las encuestas electorales y al conteo de votos, los mapas de calor se han agravado considerablemente.

Hasta ahora, el gobierno actual no ha tenido un desempeño eficaz en la preparación requerida. La inversión para la reducción de la vulnerabilidad y atención de emergencias por desastres llega apenas al 20% de lo presupuestado para el año.

Proyectos de decenas de millones de soles, como el mejoramiento del drenaje pluvial en Tumbes, no llegan ni al 5%. La siguiente administración tiene un reto enorme por delante que deberá enfrentar en conjunto con las autoridades subnacionales.

En este aspecto, una dificultad adicional será el cambio total de alcaldes y gobernadores de manera casi simultánea con la llegada de las lluvias más intensas. Los recursos no deberían ser el problema –por ahora, existe dinero suficiente para atender estas urgencias–, pero sí la capacidad de un Estado con líderes nuevos de organizarse alrededor de un desafío gigantesco con cuenta regresiva inflexible.

El año pasado, las municipalidades distritales y provinciales dejaron de invertir tres de cada diez soles asignados. Y para entonces ya llevaban tres años de experiencia.

La historia reciente demuestra que la coordinación, acompañamiento y asistencia técnica a las autoridades locales es indispensable para tener respuestas oportunas en caso de desastre. El plan de gobierno de Fuerza Popular llevaba algunas buenas ideas en esa línea.

Por ejemplo, el Programa Asiste Regional y el énfasis en que los gobiernos subnacionales cuenten con sistemas digitales interoperables son pasos en la dirección correcta. La pregunta es si el tiempo será suficiente para ponerlas en marcha con una elección subnacional entremedio.

Aun así, el país ha tenido casi un año de advertencias climáticas respecto de lo que se podría venir: cambio de autoridades o no, no debería haber excusa para no estar preparados esta vez.