La apertura cubana

Es un titular que se ha repetido estos días atrás y que me parece marcado, más que por el realismo, por la necesidad de nuestra prensa de darnos buenas noticias: "Cuba se abre al capitalismo". Me recordó al optimismo bienintencionado con el que nuestros telediarios acogieron en 1992 aquella mutación del régimen político de Pekín que se llamó ‘sistema mixto’ o ‘economía de mercado socialista’ y que quedó consagrada por el XIV Congreso del Partido Comunista Chino.
Los titulares de aquella época son el antecedente de los actuales en alusión al régimen de La Habana: "China se abre al capitalismo". Uno, que es de letras, tiene la impresión de que el régimen mixto no existe o, mejor dicho, ha existido siempre.
Quizá lo que de verdad no existe ni ha existido nunca es el comunismo, que siempre ha sido un capitalismo de Estado tanto en China como en la URSS, como en las caricaturas de ambas que hemos podido encontrar en la Cuba castrista o en la Venezuela bolivariana. Más que a un todavía no estrenado modelo de justicia social, a lo que han respondido esas experiencias del llamado ‘socialismo real’ es a un sistema económico en el que los sucesivos gobiernos han poseído el control de los medios de producción dirigiendo las industrias estratégicas, así como manteniendo las estructuras empresariales y de lucro pero en su exclusivo beneficio.
Desde la era Stalin, los jerarcas de la nomenklatura soviética fueron heredando las dachas que el zarismo cedía a los altos funcionarios. Así, el modelo de vida de esos comunistas fue el de las oligarquías que precedieron en Europa al desarrollo liberal.
No. No es que Cuba se abra al capitalismo.
Es que ha sido capitalista siempre. Capitalista de Estado, como digo.
Lo que pasa con estos regímenes que de pronto dicen abrirse al capitalismo es simplemente que amplían sectores del reparto económico; abren la mano de una manera calculada movidos por una gran crisis. Amplían el acceso a la producción y al mercado a las mafias, a las élites políticas, a los grupos de poder, en fin, que ya existen dentro del sistema.
Extienden ese acceso a la iniciativa privada, pero poquito para que no se formen las clases medias, que son sus naturales enemigos. Pero la democracia solo llega de veras con las clases medias.
Creo que el camino que hoy tímidamente emprende Cuba emplaza a nuestros comunistas retóricos: ¿Cuándo van a entender que el único final feliz de su utopía está en el regreso al ‘infierno’ de nuestro defectuoso sistema de libre mercado?
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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