Ketamina, el anestésico legal que aumenta como droga de ocio en Europa: "Es un problema emergente"

La web del Plan Nacional de Drogas dice que la ketamina a dosis bajas "produce efectos similares a los de la borrachera de alcohol, con pérdida de coordinación y dificultades para hablar y pensar, visión borrosa", mientras que a dosis altas puede provocar "un viaje muy intenso, con delirios, pseudoalucinaciones, pérdida de la noción del espacio y el tiempo y distorsión de la realidad. Algunas personas se ven fuera de su cuerpo o piensan que han muerto o van a morir de manera inmediata".El último informe sobre drogas en aguas residuales en España ya revela presencia de ketamina en casi todas las muestras tomadas, lo que para los expertos indica que es "una sustancia que está teniendo una importante penetración en el mercado ilícito en España".
Este informe calcula que durante el fin de semana su presencia tiene en España un valor de 64 mg (día/1.000 habitantes), una cantidad similar a la hallada de MDMA (éxtasis), aunque muy por debajo de la presencia de la cocaína 2.466 mg (día/1.000 habitantes).No obstante, en Europa, el número de pacientes que acceden a tratamiento por problemas relacionados con el consumo de ketamina aunque es bajo se ha cuadruplicado en los últimos cinco años. La ketamina, o 'keta', es un fuerte anestésico legal que en los años sesenta en EEUU se probó en presos de Michigan y se comprobó que tenía a dosis altas un efecto disociativo, de viaje astral o percepción extracorporal, una de las razones, junto con su efecto analgésico, por la que ha dado en los últimos años el salto a droga ilegal y, según acaba de advertir la agencia de drogas de la UE, la EUDA, se ha convertido "en la más común de las llamadas Nuevas Sustancias Psicoactivas (NSP)".Una droga de postpandemiaLa filósofa e investigadora cultural madrileña Marta Echaves ha publicado este año un libro, Químicas Piedades, en el que repasa la historia de la ketamina.
Echaves sitúa el inicio del consumo de esta sustancia como droga ilegal en España en los años noventa del siglo pasado, pero explica a 20minutos que el pico del consumo se habría producido luego de la pandemia de la Covid. "Creo que ahora mismo existe la percepción de que la ketamina es una droga que abunda mucho más en los contextos recreativos que hace unos años, aunque en comparación con la cocaína, por ejemplo, es mucho más anecdótica", asegura.¿Qué es la ketamina?
Es un compuesto químico sintético anestésico con propiedades para el tratamiento del dolor que se dio a conocer en los medios de comunicación por ser la sustancia que mató de una sobredosis al actor Matthew Perry (Friends) en la bañera en octubre de 2023. Y ha vuelto a los titulares luego de hacerse público que el magnate de Tesla y SpaceX Elon Musk la consume a dosis bajas y con prescripción médica para tratar episodios de depresión, un uso terapéutico de la ketamina para el que hay formatos legales aprobados (spravato) y que también se está empezando a experimentarse en varios hospitales en España.Par Echaves, es en EEUU donde la ketamina "ha estallado" más incluso que en España y en Europa.
"Allí hay muchísimas clínicas privadas que en el contexto de la atención telemática de la pandemia dieron a la ketamina un uso terapéutico. El número de clínicas allí es una locura.
Hay reportajes de personas trabajadoras que en descansos del trabajo toman ketamina", indica. Asimismo, cree que en EEUU al tratarse de un compuesto legal en su uso médico y en contraposición a la crisis del fentanilo.
Adultos, jóvenes y de fiestaEn Europa, la agencia de la UE para la vigilancia de las drogas, la EUDA por sus siglas en inglés, publicó en marzo un informe específico sobre la ketamina en el que se admite que hay "importantes lagunas de información sobre la fabricación legítima de ketamina en la UE y sobre la magnitud del uso terapéutico privado o no autorizado". No obstante, el informe se centra en el auge en el consumo como droga ilegal "en adultos jóvenes y personas activas en ambientes de vida nocturna y fiesta".
Según la EUDA, "sus efectos disociativos y alucinógenos, su costo relativamente bajo por dosis y la percepción entre los usuarios de que conlleva un riego agudo menor que otras drogas ilícitas pueden haber contribuido a su creciente popularidad".Más aún, la EUDA considera en este informe que "existen indicios de que la ketamina podría representar un problema emergente" en Europa. Y revela la existencia de desafíos para las autoridades relacionados con la disponibilidad de la sustancia, el suministro, el uso no médico y los riesgos asociados a su consumo.
En paralelo, en meses recientes, Reino Unido alertaba de su uso por adolescentes de hasta 12 años y en España cada vez hay más noticias sobre incautaciones por su consumo dentro de una mezcla con MDMA y cocaína, en una droga conocida como "tusi" o "cocaína rosa".El crecimiento del mercado ilícito de ketamina en la UE se ha visto reflejado en un aumento de las importaciones, a pesar de que su uso médico y veterinario como anestésico no ha variado, señala la EUDA. En la UE se decomisaron en 2024, último año con cifras oficiales, 3,5 toneladas de ketamina, por encima de las 2,9 toneladas del año anterior y una cantidad tres veces superior a la del año previo.
Dicen los expertos que la ketamina se cristaliza en Europa con precursores que se importan de India o de China y que persisten importantes lagunas sobre cómo las redes criminales se han infiltrado en las cadenas de suministro legítimas para facilitar el desvío de la ketamina, y sobre su vínculo con los mercados digitales, las comunicaciones cifradas y las criptomonedas.Según la agencia de drogas de la UE, el uso no médico de la ketamina sigue siendo todavía bajo en la población general, pero los daños asociados están aumentando y pueden ser "desproporcionadamente altos". Y agrega el informe que "la demanda de tratamiento está claramente en aumento, y cada vez se notifican más casos de daños urológicos y psicológicos crónicos".
En España Proyecto Hombre, entidad que se dedica al tratamiento de las adicciones, no ha detectado de momento un incremento significativo de pacientes por abuso de ketamina como sustancia principal, sino que quienes las toman lo hacen dentro de un comportamiento de policonsumo. Así lo explica Miriam Pérez, psicóloga de la ONG: "No hemos detectado en España un consumo de Ketamina super disparado, pero empieza a verse vinculada al ocio, al policonsumo y asociado a la 'tusi'.
No suele ser la sustancia principal por la que atendemos. Siguen siendo cannabis y el alcohol y la cocaína, pero sí la vemos de moda en chavales de 14 a 20 años", apunta.
En el informe sobre la ketamina de la UE se advierte de que su consumo "conlleva riesgos importantes" para la salud. Se la asocia con intoxicaciones y lesiones relacionadas con al disociación, la alteración del control motor y la alteración de la percepción.
También están descritas complicaciones urológicas graves y a menudo irreversibles, en especial "la cistitis inducida por ketamina, la disfunción vesical crónica y el daño renal", que según al EUDA "son motivo de especial preocupación para los sistemas sanitarios. La EUDA concluye en su capítulo de recomendaciones a los países de la UE que la ketamina debe de ser "una prioridad" en las operaciones policiales y de inteligencia criminal, que se debe intensificar las iniciativas de prevención y comunicación a "jóvenes, estudiantes y personas expuestas a la vida nocturna", así como aumentar la concienciación clínica sobre los daños en particular en lo que respecta a los urológicos.
En un intento de entender el por qué del incremento del consumo de la ketamina, la investigadora Marta Echaves dice que no le interesan las respuestas "facilonas" de unos consumidores en busca de la anestesia, de la ralentización de las capacidades cognitivas, para protegerse del bombardeo de realidad de la vida. Considera que esta lectura metafórica queda muy bien como teoría, pero la cuestión debería enmarcarse en un mapa complejo de consumos y tener en cuenta que "la ketamina es una sustancia cuyo efecto no dura mucho, se puede combinar con otras cosas, incluidos fármacos clásicos, sin ser considerada una mala juntada y su resaca es menor que la del éxtasis".
Asimismo añade al análisis cierto "punto de queme" entre los consumidores de sustancias estupefacientes. "La gente se va aburriendo del éxtasis y tiende a buscar otro tipo de experiencias", dice a la vez que insiste en que su consumo es minoritario comparado a alcohol, cannabis o cocaína, y que reconoce su curiosidad por comprobar en qué medida se expandirá su uso terapéutico frente a la depresión en España.
Información de 20 Minutos. Edición y redacción: Noticias Today.
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