Feijóo no habla una papa de inglés. Así lo reconoció sin reservas el líder del PP a preguntas del presentador de El Hormiguero.

Pablo Motos le planteó la cuestión haciendo notar la soltura con que maneja el idioma Pedro Sánchez en los foros internacionales y ante la posibilidad de que el presidente del PP le suceda al frente del Ejecutivo español. Es de agradecer la sinceridad de Alberto Nuñez Feijóo admitiendo su ignorancia con naturalidad aunque no comparto su declarado desinterés por aprenderlo habida cuenta de lo importante que es para un político de sus aspiraciones el poder entenderse con cualquier líder mundial sin necesidad de un traductor.

Soy consciente de la dificultad que entraña el aprender un idioma a esas alturas de la vida. Lo sé por experiencia al pertenecer, como Feijóo, a esa generación que hasta finales de 1977 tuvo el francés y no el inglés en los planes del bachillerato.

En aquellos años y salvo unos pocos privilegiados, tampoco tuvimos la oportunidad de ir los veranos al extranjero como después hicieron muchos de nuestros hijos. Eso nos faltó para hacernos con el idioma a la edad en que el cerebro es una esponja y aún más habríamos agradecido los Erasmus que tanto barniz internacional le está proporcionado a nuestra chavalería.

Eso explica que menos de un 20% de los españoles hable un inglés fluido y que el 96% de los mayores de 60 años no tenga conocimiento alguno de ese idioma.Ya de adultos cualquier intento de resolver esta limitación idiomática requiere un esfuerzo ímprobo y continuado que encima no suele compadecerse con los resultados. En realidad la única manera práctica de conseguir el nivel suficiente para mantener una conversación fluida es dedicar algunos meses a una experiencia inmersiva en un país angloparlante lo que una vez metidos en el ámbito laboral muy pocos se lo puedan permitir.

La alternativa es convertirse en un eterno estudiante de inglés como reza el epitafio que según Joaquín Leguina pondrán en su tumba.Esa eterna lucha con el inglés es parte también de la historia de mi vida. De crío cometí el error de pedir a mi padre que me sacara de las soporíferas clases opcionales impartidas por un mal profesor y bien caro que lo he pagado.

Todos los cursos, cursillos y métodos variados a los que me fui apuntando y a los que sigo apuntado no lograron más que un cierto manejo para defenderme en los viajes con un nivel de inglés que supongo similar al de Toro Sentado. Un nivel que dista mucho de lo deseable aunque yo no aspiro a ser presidente del Gobierno ni a tener que defender los intereses de España en los foros internacionales.

Eso lo entendió bien José María Aznar el día que se enamoró de George Bush junior en las Azores. Cuando dejó la Moncloa le dedicó cinco horas diarias a estudiar el idioma, un notable sacrificio que le sirvió para expresarse en un inglés un tanto macarrónico pero suficiente para dar conferencias por el mundo y hacerse entender en el complejo mediático del dueño de la FOX, donde lleva ganados más de 5 millones de dólares en los últimos 20 años.Ese decidido empeño no parece que estuvo ni esté en la cabeza de Alberto Nuñez Feijóo que, según contó en Antena 3, resuelve el déficit idiomático con el traductor del móvil.

Es verdad que este nuevo instrumento, cada vez más logrado, es muy resolutivo y evita la muchas veces incomoda intermediación de un intérprete, pero mantener una conversación usando el aparato traductor no admite los matices expresivos ni transmitir empatía alguna al interlocutor como hablando inglés aunque sea torpemente. La tecnología no tiene alma.