En el Génesis 3:16 de la Biblia, se lee lo que parece una maldición de Dios hacia Eva y sus hijas por la cuestión de la manzana. En la versión traducida De La Vulgata Latina Al Español (sic) se puede leer: “Multiplicaré tus trabajos y miserias en tus preñeces; con dolor parirás los hijos...” Este parirás con dolor ha sido, hasta la obstetricia moderna, una verdadera maldición.

La ciencia lo intentó explicar como el precio a pagar por la evolución. La hipótesis del dilema obstétrico establece que las humanas tuvieron que lidiar con dos necesidades: por un lado, una pelvis lo suficientemente estrecha como para mantenerse erguidas (el bipedismo); por el otro, que no lo fuera tanto como para impedir el nacimiento de unos hijos con un cerebro y cabeza relativamente grandes.

Ahora, una nueva comparación con el resto de primates muestra que, si Dios maldijo, no solo fue a la especie humana.Seguir leyendo