Si nos atenemos a la acepción que define el rococó, el estilo artístico y decorativo que dominó en Europa a mediados del siglo XVIII, como una estética ligera e intrincada al mismo tiempo, la moda es un fenómeno rococó por naturaleza. Pero los desfiles de la semana de la moda masculina de París, que concluyó el domingo 28 de junio, incidieron en esa idea de una forma casi inconsciente.

Solo Jonathan Anderson citó explícitamente el estilo dieciochesco en su desfile para Dior, pero la inspiración está en el aire. El guardarropa de María Antonieta acaba de protagonizar una exposición antológica en el Victoria & Albert Museum de Londres y en París, en estos meses, se han inaugurado sendas muestras dedicadas a la decoración —en el Musée des Arts Décoratifs— y a la moda —en el Galliera— del siglo XVIII.

Y los desfiles de esta semana, presentados en medio de una ola de calor, abundan en prendas de tipologías clásicas repletas de detalles y adornos extremadamente refinados.Seguir leyendo