Sánchez se cogerá todo agosto de vacaciones por primera vez desde que llegó al poder en 2018

Pedro Sánchez prepara un verano muy distinto a los anteriores . Luego de varios años en los que el mes de agosto no suponía una auténtica desconexión de la actividad política, de hecho desde que llegó al poder en 2018 siempre había trabajado parte del mes de agosto, el presidente del Gobierno prevé reducir al mínimo su agenda institucional y afrontar un descanso más prolongado antes de un otoño que se presenta determinante para el futuro de la legislatura, precalentamiento de una campaña electoral que se prevé larga.El calendario previsto por Sánchez, según ha podido saber ABC, apunta a que el último Consejo de Ministros tendrá lugar el 28 de julio y que la actividad ordinaria del Gobierno no se retomará hasta los primeros días de septiembre.
La idea, indican las mismas fuentes, es que el presidente no reúna a sus ministros hasta el martes 1 de septiembre, pocos días antes del inicio del nuevo curso político que tiene la aprobación de los primeros presupuestos de la legislatura como principal hito. Como otros años, La Mareta (Lanzarote) será el lugar elegido para descansar, a la espera de una decisión de la Audiencia Provincial el próximo 13 de julio sobre la devolución del pasaporte a Begoña Gómez.
De recuperarlo, como han hecho los últimos tres años, planean escaparse unos días fuera de España.Las fechas elegidas, pues, suponen un cambio significativo respecto a la dinámica habitual de los últimos años , cuando el jefe del Ejecutivo aprovechaba los primeros días de agosto para reunirse con Felipe VI en Marivent (Palma), encuentro que este año podría adelantarse a los últimos días de julio, y los últimos compases del mismo mes para celebrar una reunión del Consejo de Ministros de cara a preparar el inicio del curso político, asimismo de una gira internacional que le llevaba durante casi una semana a África o América Latina.Noticia relacionada general No No La retirada del pasaporte a la mujer de Sánchez trunca la agenda internacional de la familia del presidente Joan GuiradoEl giro en la planificación estival del Gobierno no es menor. Sánchez ha construido buena parte de su imagen pública sobre una intensa actividad institucional, incluso durante los periodos vacacionales.
Ni la pandemia, ni las sucesivas crisis internacionales, ni la fragmentación parlamentaria impidieron que el presidente mantuviera una agenda visible durante los veranos anteriores, combinando descansos privados con reuniones de trabajo, despachos y viajes oficiales —que este año quedarán reducidos a los encuentros con el monarca y los presidentes de Baleares y Canarias, Marga Prohens y Fernando Clavijo— así como a las posibles emergencias que se puedan suceder, como grandes incendios.El Ejecutivo llega al verano luego de un curso especialmente complejo, condicionado por la debilidad parlamentaria y las investigaciones judicialesA diferencia de años anteriores, no obstante, el contexto político es diferente. El Ejecutivo llega al verano luego de un curso especialmente complejo, condicionado por la debilidad parlamentaria del Gobierno, las dificultades para sacar adelante iniciativas legislativas y el desgaste derivado de la confrontación política permanente y la multiplicación de casos judiciales que afectan a su entorno más cercano.
En ese escenario, un agosto prácticamente en blanco puede interpretarse tanto como una necesidad personal de descanso como un reconocimiento implícito de que el Ejecutivo necesita recomponer fuerzas antes de afrontar los meses decisivos de la legislatura. Aunque fuentes cercanas a Sánchez explican a ABC que su intención es « desaparecer por completo todo agosto », para pasar página a «un año muy complicado e intenso», remarcan que la Administración seguirá funcionando con normalidad y que los mecanismos de sustitución previstos garantizan la continuidad institucional.
Lo habitual, hasta ahora, es que delegue cada semana en uno de sus ministros más cercanos las funciones de la presidencia. Más que un simple mes de vacaciones, el agosto de Sánchez puede convertirse en el último paréntesis antes de un otoño que marcará el rumbo político de los próximos meses y su propio futuro personal.Engrasar la sala de máquinas electoralEl verdadero desafío para Sánchez, tal vez el mayor en su particular manual de resistencia que sigue escribiendo a diario, comenzará en septiembre.
Más que recuperar la rutina institucional, el objetivo del presidente será afrontar un curso con un marcado componente electoral y el objetivo de revertir unos sondeos que lo alejan de Moncloa. Aunque oficialmente él mismo insiste en agotar la legislatura, en el PSOE son conscientes de que buena parte del calendario dependerá de la capacidad para aprobar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado.En Ferraz trabajan con la idea de activar la sala de máquinas electoral en septiembre para una convocatoria de elecciones a finales de añoLa negociación de las cuentas públicas volverá a convertirse en la gran prueba de resistencia de la mayoría parlamentaria, luego de tres años sin la ley más importante por la negativa de sus socios parlamentarios a dar luz verde a los presupuestos.
Si el Ejecutivo no consigue reunir los apoyos suficientes, tal como parece a día de hoy, crecerá la presión política para buscar una salida electoral que permita desbloquear la situación. En el entorno de Sánchez creen que esa será la excusa que utilizará para disolver las Cortes, luego de presentar «unos presupuestos muy expansivos».
Por eso, indican, a la vuelta del verano se activará ya la sala de máquinas electoral.Con ese horizonte, Ferraz ya trabaja en reforzar la estructura territorial del partido y preparar una intensa agenda política para el presidente. La previsión es que Sánchez multiplique los actos públicos y las visitas a municipios estratégicos una vez superado el verano, recuperando el contacto directo con el electorado y tratando de movilizar a un partido que había caído en depresión y que afronta un ciclo político especialmente exigente, con las Generales, autonómicas y municipales.Luego de un agosto de perfil bajo, el presidente volverá previsiblemente a situarse en el centro del debate político.
El descanso estival puede servir para rebajar el desgaste acumulado durante un curso especialmente intenso, pero difícilmente modificará el escenario al que se enfrentará el Gobierno: una mayoría parlamentaria frágil, unas negociaciones presupuestarias inciertas y una oposición decidida a convertir cada votación en un examen sobre la continuidad de la legislatura.
Información de ABC (España). Edición y redacción: Noticias Today.
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