El Comité Federal del PSOE está llamado a ser el principal órgano de debate interno del partido, una suerte de parlamento en el que las distintas sensibilidades territoriales confrontan posiciones. No obstante, este sábado esa función quedó relegada a un segundo plano.

Lejos de reflexionar sobre la situación del partido, marcada por los casos de corrupción y el desgaste electoral, la cita se convirtió en un cierre de filas en torno al secretario general, Pedro Sánchez. No hubo apenas espacio para la autocrítica por los resultados del último ciclo electoral y la única voz que cuestionó la estrategia de la dirección, la del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, acabó siendo el principal blanco de las críticas.

Luego de reclamar un adelanto electoral o una cuestión de confianza ante el cerco judicial que rodea al PSOE, varios dirigentes le respondieron con reproches. Uno de los más contundentes fue el ministro Óscar López, que le acusó de "defender lo que defiende la derecha".Uno a uno, a partir de las 10.00 horas del sábado, fueron llegando los miembros del Comité Federal del PSOE a la sede de Ferraz.

Ya antes de que comenzara la reunión, el mensaje de la mayoría de los dirigentes seguía un mismo guion: respaldo cerrado a Pedro Sánchez y defensa de la continuidad de la legislatura. Preguntados por la fecha de las próximas elecciones generales, las respuestas se repetían.

"Serán en 2027", "eso no es competencia del Comité Federal" o "esa es una decisión que corresponde al presidente". Solo hubo una excepción.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ya había anunciado que aprovecharía la reunión para reclamar un adelanto electoral que, a su juicio, debería haberse producido hace un año y que, según remarcó, comparten "la inmensa mayoría" de los alcaldes castellano-manchegos.Aunque este debate no llegó a producirse de forma abierta durante la reunión, algunas federaciones, como la extremeña, sí reconocen que entre sus alcaldes gana fuerza la idea de celebrar las elecciones generales antes que las municipales y autonómicas de 2027. En todo caso, el único compromiso que Sánchez asumió ante los suyos fue que no habrá un "superdomingo" electoral, es decir, que no hará coincidir ambas citas con las urnas, un anuncio que, según relatan varias fuentes presentes, fue recibido con aplausos por parte de algunos dirigentes.

Otras fuentes trasladan que los aplausos también se produjeron cuando Sánchez indicó que tenía más ganas que nunca de ganar.En el caso de su intervención inicial, abierta a los medios, el secretario general del PSOE pronunció un discurso prácticamente calcado al del miércoles en el Congreso, aunque con un llamamiento explícito a su partido para ir "todos a una" y prolongar su proyecto político más allá de 2027. Después, ya a puerta cerrada en la sala Ramón Rubial de Ferraz, se impuso el guion previsto: un cierre de filas casi unánime con el secretario general y apenas espacio para la autocrítica, pese al deterioro de la imagen del partido y a los malos resultados cosechados en las últimas citas electorales.

El único de los 33 integrantes que intervinieron en el Comité Federal que rompió ese consenso fue Emiliano García-Page.El presidente castellano-manchego reprochó que no hubiera una sola reflexión sobre los resultados de las cuatro últimas elecciones autonómicas, afirmó que el PSOE está "peor que hace un año" y volvió a defender que Sánchez se someta a una cuestión de confianza o convoque elecciones anticipadas. A su juicio, cualquier decisión sobre el calendario electoral debe adoptarse pensando en la "infantería" socialista y no en los intereses del PNV o de Junts.

Asimismo, reclamó que el PSOE se querelle contra quienes están dañando la imagen del partido, como Leire Díez. Según fuentes presentes en la reunión, la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, se expresó en una línea similar al advertir de que el Comité Federal se resistía a asumir que "el rey va desnudo".

Aunque había cierta expectación por la intervención del presidente de Asturias, Adrián Barbón, sus críticas fueron mucho más contenidas y no se centraron ni a la corrupción ni a la continuidad de Sánchez. Reclamó al Gobierno sacar adelante unos Presupuestos Generales del Estado y revisar algunos criterios de la propuesta de financiación autonómica planteada por el Ministerio de Hacienda.

Había igualmente interés por escuchar a los nuevos secretarios generales autonómicos. No obstante, tanto el extremeño, Álvaro Sánchez Cotrina, que centró su intervención en el reto demográfico, como el líder del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, evitaron entrar en el debate sobre la continuidad de la legislatura o un posible adelanto electoral.

La discusión sobre el calendario de las próximas generales quedó así reducida a las voces críticas, mientras el grueso del partido optó por respaldar la estrategia marcada por Sánchez que, de momento, consiste en ganar oxígeno hasta 2027 sin asegurar ninguna fecha.El cierre de filas y el 'todos contra Page'El cierre de filas con Sánchez marcó prácticamente todas las intervenciones, empezando por la del president de la Generalitat, Salvador Illa, convertido en el principal contrapeso al discurso crítico. Parafraseando al secretario general, Illa remarcó que la pregunta "no es cómo no vamos a seguir", sino "cómo no vamos a ganar", antes de suscribir "sin matices" el mensaje lanzado por Sánchez ante el Comité Federal.

Reclamó al partido mantenerse unido por respeto a los valores socialistas, entre otras cuestiones, también por "lealtad" al PSOE y a su secretario general. "No hay una organización perfecta, pero sí una organización fiel a sus principios", remató.

Pero el respaldo a Sánchez no se limitó a cerrar filas con el líder socialista. Varios dirigentes aprovecharon también sus intervenciones para responder, de forma más o menos explícita, a Emiliano García-Page.

El propio Sánchez le lanzó una pulla a puerta cerrada al recordar que algunos de quienes hoy reclaman un adelanto electoral fueron quienes propiciaron que Mariano Rajoy fuera presidente en 2016. También salieron en defensa sus ministros y exministros, entre ellos, el líder del PSOE madrileño, Óscar López, que expresó su respaldo "político y personal" al presidente y cargó contra Page al asegurar que hay quien vive "mucho más cómodo" diciendo aquello que "algunos medios quieren escuchar".

En esa misma línea se pronunció la secretaria general del PSOE andaluz y exvicepresidenta primera, María Jesús Montero, quien, según fuentes que participaron en la reunión, acusó a García-Page de participar en las "maniobras de la derecha", mientras que la líder de los socialistas aragoneses y exministra, Pilar Alegría, advirtió contra los "cortoplacismos" y las "salidas personales" dentro del partido. "La derecha es una hidra de varias cabezas.

Hay que mirarles a los ojos a las bestias", aseveró durante su intervención, en un mensaje que muchos interpretaron como una crítica tanto a la oposición como a las voces internas que cuestionan la estrategia de Sánchez.Este 'todos contra Page' que se vivió este sábado en Ferraz se materializó con un anecdótico corte de micrófono a su secretario de Organización, Sergio Gutiérrez, por parte de la presidenta del PSOE, Cristina Narbona. Según fuentes presentes en la reunión, Gutiérrez habría utilizado un tono que a ella le habría molestado, luego de lo que cortó su tiempo de intervención.

En el entorno del presidente de Castilla-La Mancha hay bastante enfado por la dinámica de este Comité Federal, aunque señalan que es "habitual" que todos vayan contra él en este tipo de reuniones.