DOMINGA.– Abuelos, niños pequeños, hermanos. Venezolanos que viven en distintas partes del mundo recurrieron a las redes sociales para publicar fotografías de familiares desaparecidos, con la esperanza de que alguien los reconociera después de los dos devastadores terremotos que sacudieron el país el miércoles.Algunas personas se enteraron de que sus seres queridos estaban vivos, aunque heridos, y que se desconocía su paradero.

Otras recibieron la noticia de que habían muerto, y muchas más seguían sin aparecer.Okarina Castaño, quien trabaja en un banco de Miami, expresó que su hermano, Carlos Castaño, la llamó el jueves por la mañana. Vive en Los Corales, una zona costera al este del aeropuerto de Caracas, donde se registraron daños graves.

Okarina recordó que su hermano le expresó: “‘Estoy vivo, estamos vivos. Acabamos de salir de los escombros, lo logramos’”.

Y añadió: “Pero creo que mi suegra no lo logró”.Él había estado atrapado toda la noche entre los escombros. Aunque su esposa, Eliana Palacios, de 40 años, y su hija de 12, Danna, habían salido con heridas, no sabía a qué lugar las habían llevado.

Había estado buscando desesperadamente por los hospitales, expresó Castaño.La familia también había sobrevivido a un gran deslave en 1999 que cobró miles de vidas en la misma zona, añadió ella. La experiencia había sido traumática. “Mi hermano está en ‘shock’”, expresó Castaño. “Me dice que está muy adolorido”.

Venezolanos buscan entre los escombros a sus familiaresBrigeanner Soto, una venezolana que vive cerca de Dallas, estaba desesperada por saber algo de su hermana Gabriela Orfao, de dieciocho años. Gabriela y otros hermanos vivían en un edificio de catorce pisos llamado Punta Brisas, en Macuto, a unos diecinueve kilómetros al este del aeropuerto de Caracas.Soto expresó que había recibido algunos mensajes de audio de los vecinos, pero que la comunicación era lenta e irregular.

Hasta el momento, expresó, se había enterado de que los vecinos habían logrado rescatar a una de sus hermanas, Camila, a quien llevaron al hospital y le estaban operando la cadera. No obstante, no habían podido saber más de Gabriela. “Gabriela estaba demasiado enterrada y necesitaban maquinaria pesada para llegar hasta ella”, expresó Soto. “Necesitan maquinaria pesada porque hay mucha gente que sigue viva, pero hay tantos escombros que no pueden sacarlos”.A falta de una respuesta oficial inmediata de los equipos de rescate, fueron los sobrevivientes quienes salieron a buscar en los escombros a los que estaban atrapados debajo, indicó. “Hemos intentado encontrar la manera de enviar ayuda, de encontrarlos”, expresó. “No hemos dormido desde que sucedió esto, y estamos desesperados”.En una entrevista telefónica desde Venezuela, Angie Reyes expresó que estaba intentando localizar a su colega, Daniel Vivas, de 43 años, de quien no sabía nada desde antes del terremoto.

Vivas vivía en el sexto piso de un edificio en La Guaira, una ciudad portuaria no muy lejos de Caracas, que, según ella, había sufrido daños importantes. Reyes expresó que sabía que los equipos de rescate del país tenían una capacidad muy limitada y le preocupaba que nadie llegara a tiempo para ayudar a Vivas.Hasta que llegue la comunidad internacional, expresó, estaban atrapados.En Caracas, Vladimir Navas estaba frente a los escombros de un edificio de seis pisos en el barrio de El Paraíso, buscando a sus suegros.

Expresó que pensaba que probablemente estaban en casa viendo un partido de la Copa Mundial, y que las posibilidades de encontrarlos con vida parecían cada vez más lejanas. El jueves, se estaban retirando enormes trozos de escombros frente al edificio con maquinaria pesada, intentando llegar hasta las personas atrapadas en el interior.

Henry Ascanio, coronel del Cuerpo de Bomberos de Caracas, aseveró que se habían encontrado algunas mascotas muertas y que al menos siete residentes estaban desaparecidos.“No hay más posibilidades que hayan salido”, expresó Navas, refiriéndose a sus suegros, Freddy Carrero, de 86 años, y Eliana Hernández, de 82. “No se oye nada. Estamos a nivel de milagro.

Si alguien vive allí, es un milagro”.*Frances Robles es una reportera del Times que cubre América Latina y el Caribe. Lleva más de 25 años informando sobre la región.Julie Turkewitz colaboró con reportería desde Bogotá. ​LHM