Conozca la historia de la Iglesia del Buen Pastor: un tabernáculo de lata que fue el primer templo protestante

El 6 de enero de 1937, el diario La Tribuna anotaba: “La vieja iglesia anglicana de esta capital ha sido derribada por la piqueta de los carpinteros. Ha sido destruida para dar campo a un nuevo templo de cemento y hierro que ha comenzado a construir el empresario constructor Mr.
Eric Murray (…).“Los cultos en la actualidad se están verificando en una capilla acondicionada en una residencia particular (…). La nueva construcción ha sido contratada (…) en 24.800 colones, y tendrá una capacidad más o menos igual a la demolida, aunque tendrá mayor comodidad.”Se espera que esté terminada para las celebraciones de Semana Santa, época en que se inaugurará, siendo muy posible que venga a bendecirla el Lord arzobispo de Honduras Británica que ejerce jurisdicción en estos países del Caribe”.Café y protestantismo El 24 de diciembre de 1843, llegó al puerto franco de Puntarenas el velero Monarch al mando de su propietario, el capitán inglés William Le Lacheur (1802-1863).Experimentado marino y comerciante, fue durante una parada en el puerto de Mazatlán, México, que se enteró por medio del cónsul británico de la dificultad que experimentaban los productores costarricenses de café, para encontrarle un mercado a su producto.
Por eso, según el historiador Wilton Nelson:“A lomo de caballo el capitán subió la vereda montañosa desde Puntarenas hasta San José y allí hizo los arreglos para llevar una parte de la cosecha de café a Inglaterra por la ruta del Cabo de Hornos” (Historia del Protestantismo en Costa Rica).La mayoría de aquel café, pertenecía a Santiago Fernández, uno de los cafetaleros más importantes de su época. Los 5.505 quintales del grano así exportado, fueron vendidos en Londres por 36.700 pesos; suma que, dada la escasez moneda circulante en el país, resultó inusitada.
Si bien desde 1832 el alemán George Stipel había exportado café en pequeñas cantidades a Chile, fue la gestión de Le Lacheur la que permitió a la alquimia del mercado londinense, convertir realmente aquel grano en oro.Fue entonces que Costa Rica empezó a importar mercancías manufacturadas en Inglaterra, especialmente telas de algodón; pero también y cada vez más, otros bienes industrializados. Como veremos, la arquitectura no podía quedar al margen de los nuevos patrones de consumo surgidos por entonces.Asimismo, en San José el capitán Le Lacheur encontró más que sólo café: encontró hermanos de fe.
Luego de la Independencia había llegado al país un primer grupo de ingleses, con el fin de explotar las minas del Aguacate con modernos equipos. Anglicanos todos ellos, tiempo después trajeron para cuidar de su salud al médico Richard Brealey.Con el tiempo, junto a otros ingleses y norteamericanos de diversas denominaciones no-católicas, Brealey se convirtió en uno de los fundadores de la llamada Iglesia Protestante de San José; y fue de hecho su primer ministro laico, durante 17 años.
Fue en su casa particular, ubicada en Avenida Central entre calles 1 y 3 (frente al histórico edificio de la antigua Librería Lehmann), que se reunió muchas veces la pequeña congregación.Muy pronto se unieron a ella los alemanes luteranos; mientras que Brealey y Le Lacheur se dedicaban a cuidar de su vida espiritual, y a conseguir la libertad de reunión y de culto de que gozaron los reformistas cristianos, sobre todo después de 1848, una vez proclamada la República.The Iron ChurchEn 1851, Felipe Molina anotaba: “La iglesia Católica Romana es la dominante en el país, pero la libertad de cultos, en público y en privado, ha sido solemnemente reconocida por la Constitución y consagrada en los tratados con Gran Bretaña, Estados Unidos, Francia y las ciudades hanseáticas, etc. Hace tres años que existe ya en el país una pequeña congregación protestante” (Bosquejo de la República de Costa Rica).Para 1864, según el censo hecho por el Gobierno, había apenas 284 protestantes en el país.
Pero en febrero de ese año, el fallecimiento de Brealey dejó un vacío en la congregación; por lo que, en una reunión realizada en mayo, se decidió contratar un ministro y construir un templo.De acuerdo con los historiadores Alexander Cortés y Randall Trejos, para erigir la iglesia se adquirió del señor W. Thompson un terreno al norte de la avenida 4, entre calles 3 y 5; por el que se pagarían mil dólares a razón de cien cada año, durante un plazo de diez (La Iglesia Anglicana en Costa Rica).Luego, se resolvió erigir en dicha propiedad una capilla de 20 x 30 pies (6,10 x 9,15 metros aproximadamente) prefabricada en metal.
Pero aquel paso fundamental en la consolidación del protestantismo en el país, no lo vieron, pues, ni Brealey ni Le Lacheur, que había fallecido un año atrás. Por esa razón, fue su hijo John quien trajo de Inglaterra aquel encargo en uno de sus barcos.Metálica como era, la sencilla capilla fue llamada por sus feligreses “the iron church”; y era un típico ejemplar de los conocidos como “tabernáculos de hojalata”: edificios eclesiásticos prefabricados en hierro fundido y forjado, y revestidos de hierro corrugado, desarrollados a mediados del siglo XIX en el Reino Unido.Facilitada su producción por la Revolución Industrial –de la que fueron un producto distintivo– se vendían por catálogo, sobre todo en las colonias del Imperio Británico; a un precio medio de entre 2 y 4 libras por asiento, por lo que resultaban caras.
Pero conforme aumentó su demanda, su coste disminuyó notablemente.El nuestro fue erigido en 1865, al fondo de un jardín, y se denominó oficialmente Church of the Good Shepherd (Iglesia del Buen Pastor). Una borrosa fotografía disponible, muestra una típica capilla victoriana con rasgos neogóticos en puertas y ventanas; de planta rectangular, techo de dos aguas y un campanario de aguja ojival al centro.Era similar, pues, a muchas otras capillas, iglesias y centros de misión que salpicaron territorios de Canadá y California, África y Australia durante distintas fiebres colonizadoras.
Pero su importancia histórica local residiría en que, muy probablemente, haya sido el primer edificio importado prefabricado en nuestro país.Dos templos másComo señala Nelson, dicha iglesia “tenía carácter inter-denominacional. Desde un principio se estableció que la forma de culto sería la que fuera deseada por la mayoría de los miembros”.
Por esa razón, asistían a ella anglicanos, luteranos, bautistas, congregacionalistas, metodistas y escoceses estrictos, algo que causaría conflictos en el futuro.Así, treinta años después de erigida la capilla, sostiene el mismo autor que: “La situación de la iglesia era sumamente anómala. Su ministro y culto eran anglicanos, pero su forma de gobierno era congregacional.
La propiedad pertenecía a la iglesia local [, por lo que el] Church Committe insistía en su derecho de nombrar o aprobar al pastor o rector”.Entonces, interesado en integrar la Iglesia Protestante de San José al redil anglicano, el obispo Jorge Alberto Omsby de Belice, nombró al canónigo John Grinter al frente suyo. Este llegó en febrero de 1898 al país, e inmediatamente se puso a trabajar en la derruida capilla que encontró y cuyo espacio consideró insuficiente.Solicitó contribuciones a sus fieles para reconstruirla; una obra que ascendió a 5000 libras esterlinas.
Por lo que se puede inferir hoy, la capilla metálica se amplió hacia adelante, con lo que adquirió una planta cruciforme, con la nave original convertida en el presbiterio de la nueva iglesia; y con una torre de campanario al frente, pero manteniendo siempre sus rasgos neogóticos.Esto último, junto con el hecho de que se le siguiera llamando “the iron church”, hace pensar en que dicha ampliación se hizo mediante una estructura igualmente importada y prefabricada en metal. Por demás, el fin del siglo XIX fue la época de oro de ese tipo de construcciones en los sitios mencionados y más allá.No obstante, para 1935 el templo así ampliado se encontraba de nuevo en mal estado, por lo que en diciembre de ese año fue demolido para dar paso a uno nuevo, construido en concreto armado.
A un costo de 24.800 colones, la nueva capilla de El Buen Pastor –que es la que hoy puede verse en la ubicación dicha– fue construida por la empresa de Eric C. Murray y dirigida por el ingeniero Davies.Se desconoce a quién se debe el diseño arquitectónico, pero es un pintoresco edificio victoriano, de planta rectangular, una sola nave y techo a dos aguas; con una almenada torre románica al centro y las infaltables líneas neogóticas en puertas y ventanas.
Bendecida por el Lord arzobispo de la Iglesia Anglicana de Honduras Británica (hoy Belice), este tercer y último avatar del primer templo protestante del país, fue inaugurado el Domingo de Ramos (21 de marzo) de 1937.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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