La música funciona de manera curiosa. Uno olvida nombres, fechas, contraseñas; cambia de casa, de trabajo y rutina.

Pero basta que suenen los primeros acordes de una canción para que nos acordemos exactamente quiénes éramos cuando la escuchamos por primera vez. De pronto vuelven los recuerdos de amigos del colegio, de los primeros amores y las fiestas, y eso fue, en esencia, el concierto de Magneto en Costa Rica.Este viernes 26 de junio, Parque Viva fue el escenario para que la música no solo se escuchara, sino que despertara las memorias de los buenos viejos tiempos.Fue un viaje en el que cientos de personas, guiadas por una sucesión de éxitos noventeros, compartieron la época donde descubrieron el amor, la amistad y, de paso, se aprendieron la coreografía de Vuela vuela.

Hay conciertos que se escuchan con los oídos. Este se vivió con la memoria.Cuando las luces finalmente se apagaron para dar inicio al show, sucedió algo casi mágico.

No desaparecieron las canas. No desaparecieron las arrugas.

Desaparecieron los años. No fue solo un concierto, fue una puerta hacia los gloriosos años 90.Cuando Alan, Mauri, Elías, Alex y Tono subieron con toda su energía al escenario de Parque Viva, sus fans explotaron de emoción.

Su primera canción sobre la tarima predijo cómo sería la velada:“Golpeando con las palmas, suena tremendo. Se siente un ritmo loco, suena tremendo.

Por eso es que lo bailan, suena tremendo. Se van a enloquecer...” Y sí, así fue.En esta nueva etapa de vida musical de los mexicanos, Costa Rica los recibió en dos conciertos, pero venían acompañados de otros grupos.

Es por esto que el show de este viernes se sintió diferente. Los fans (me incluyo) los teníamos solitos para nosotros, para bailar, para volvernos adolescentes por un par de horas.Y sí, ya los años pesan, pero no han pasado en vano.

La experiencia es mucha, la pasión todavía más grande y el amor no ha hecho más que crecer. Así que en escena y frente a ella, todos salieron ganando.Magneto y los amores de juventudEn fila, vestidos con saco rosa, con una coreografía coordinada a la perfección y con sus voces intactas, los cinco magnetos derrocharon sensualidad y picardía con la primera etapa del recital que estuvo cargado de energía con Tremendo, Qué sensación y la sabrosa Mira mira.Alex fue el primero en tomar la palabra para agradecerles a sus fans su apoyo por más de 30 años de amores y, después, Mauri se deshizo en halagos para Costa Rica y los ticos.Uno de los momentos más emocionantes de la noche llegó justo en la cuarta canción cuando la queridísima La puerta del colegio llegó a los micrófonos.

Alan, ese que es el eterno amor de juventud, entonó el clásico con la misma pasión que lo hacía en los 90 y, por supuesto, se echó al público a la bolsa.Todo el concierto transcurrió en un ambiente relajado y con los artistas mostrando su complicidad sobre escena, esa a la que han llegado luego de pasar más de media vida juntos. Hicieron bromas, rieron, bailaron y cantaron.

Se nota que se lo pasan muy bien.El recorrido musical los llevó a repasar Sugar sugar, Mentira para dos y un medley con Siglo XX, Amor mogollón y Déjame estar a tu lado.Por supuesto que un concierto de Magneto, como cuando enamoraron a Latinoamérica en los 90, iba a estar lleno de romance. Elías y Alan tomaron los micrófonos para hacer una reflexión sobre el amor antes de interpretar Corazón perfecto.En la noche hubo espacio para una felicitación muy especial.

Alan cumplirá 53 años este domingo 28 de junio y Mauri no desaprovechó para mostrarle su cariño. “Dios bendiga a Alan y a tu voz, papito”, le expresó con emoción.Éxito luego de éxito, 30 años de música y más amorLos magnetos se tomaron un breve momento fuera del escenario para cambiarse de ropa y tomar un poco de aire para llegar a la segunda parte del concierto con toda la potencia, porque aún quedaba mucho por cantar y por bailar.Regresaron vestidos de negro y con la fuerza intacta. Su historia no sería la misma sin aquella película que los hizo acercarse aún más a su público: Cambiando el destino.

De su paso por el cine, salió una de las canciones más queridas, la misma que los ticos corearon de principio a fin.Después llegaron más bombazos directo a la nostalgia: Mal herido y Para siempre fueron una inyección directa al corazón.En medio de las emociones, Elías hizo una confesión: en una de sus pasadas por Costa Rica, cuando apenas era un chiquillo, se enamoró de una tica, pero, lamentablemente para él, ella no quería nada... quería con todos menos con él y, por supuesto, la revelación dio paso a Con todos menos conmigo.El adiós fue más que enérgico; Magneto se guardó dos de sus himnos para despedirse de Costa Rica, como los ticos se lo merecen: 40 grados fue intensa y alegre, pero la fiesta se desató cuando Vuela vuela, con todo y el famoso movimiento de cadera de los cantantes, se sumó al show.En su noche de regreso a Costa Rica, Magneto no desafió el paso del tiempo, lo abrazó y lo puso a cantar.