La red que unió a Santa Fe con Joaquín Torres García, figura central del arte latinoamericano

SANTA FE.— "El arte debería ser creado para la vida, no para los museos" , aseveró una vez el arquitecto francés Jean Nouvel. No obstante, solo en los museos es posible recrear la historia que hay detrás de cada obra.
Que, como en la vida de las personas, incluye viajes, encuentros, decisiones, amistades y memorias. La conferencia que Cristina Rossi ofreció en el contexto de la muestra "Disociaciones II.
Torres García y su taller" , en el Museo Rosa Galisteo por iniciativa de la Asociación de Amigos de esa institución , se aventuró justo en ese territorio. El de los recorridos que hicieron posible la presencia de Joaquín Torres García en una colección pública santafesina.
A 90 años de la formulación del Universalismo Constructivo, el artista uruguayo sigue siendo un peldaño indispensable para pensar el arte latinoamericano. Pero Rossi eligió detenerse en un punto posterior a la creación, o sea la circulación de las obras, la construcción de los relatos críticos, el papel de los coleccionistas y los vínculos culturales.
Desde la recordada exposición de 1942 en la Galería Müller de Buenos Aires hasta los documentos conservados en el Museo Rosa Galisteo, la investigadora reconstruyó una trama que une Montevideo, Buenos Aires y Santa Fe. Una red de intercambios donde aparecen nombres, cartas, conferencias, donaciones y proyectos compartidos, pero también distintas formas de comprender qué significa preservar el patrimonio y cómo se construye eso que se denomina "memoria cultural" de una región.
Esa reconstrucción permite observar a Torres García desde una perspectiva más humana. Asimismo del creador que imaginó un arte capaz de dialogar con lo universal desde el sur, al artista que fue leído, interpretado, coleccionado y transmitido por generaciones sucesivas.
Especialista en arte latinoamericano, crítica, curadora e investigadora, Cristina Rossi profundiza en esta entrevista sobre la vigencia de Torres García, las tensiones que todavía lo atraviesan y la importancia de revisar los archivos para descubrir historias que todavía siguen abiertas. Combate entre dos impulsos -Torres García es uno de esos nombres que aparecen una y otra vez cuando se habla de arte latinoamericano.
¿Qué creés que sigue encontrando cada generación en su obra para volver a mirarla? -Torres García escribió mucho sobre su concepción del Universalismo Constructivo y, por eso mismo, a veces puede dar la impresión de que su obra responde a un programa rígido. No obstante, fue un artista con una extraordinaria capacidad de ensayo y experimentación.
Para los 150 años de su nacimiento preparé una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes que titulé "Ensayo y convicción" , precisamente porque buscaba mostrar las búsquedas y pruebas que fueron conduciéndolo hacia la afirmación de su concepción constructiva y universal. La importancia que tuvieron la estructura y el símbolo en su prédica tendió a eclipsar esa disposición permanente a explorar nuevos caminos, algo que Torres García mantuvo hasta sus últimos años.
Manuel Aguiar, uno de los integrantes del Taller Torres García, observó con lucidez que su dinámica creativa se alimentaba del combate entre dos impulsos: la aspiración a un orden intemporal y una expresividad que, por momentos, irrumpía con espontaneidad y generosidad. Creo que es precisamente esa tensión la que sigue haciendo que cada generación vuelva a sorprenderse ante su obra.
Detrás de las certezas de su doctrina aparece siempre un artista que experimenta, que prueba soluciones nuevas y que nunca deja de buscar, y esa vitalidad es lo que mantiene su trabajo abierto a nuevas lecturas. Admirador, coleccionista y donante -Tu conferencia se centra en la circulación de las obras y de las ideas de Torres García.
¿Qué te resulta más interesante de ese recorrido que hizo su pensamiento desde Montevideo hasta distintos puntos de Argentina? -Me interesa particularmente analizar la recepción de su obra a partir de la exposición que llevó a cabo en la Galería Müller de Buenos Aires en 1942: qué aspectos de su producción llamaron la atención de los contemporáneos y cómo fueron interpretados. En general, esas lecturas nos llegan a través de los artículos que publicaron los críticos en la prensa, pero en este caso contamos asimismo con los documentos conservados en el Museo Rosa Galisteo.
Eso permite observar el impacto que aquellas obras tuvieron en la memoria de un coleccionista como Luis León de los Santos, que recorrió esa exposición una y otra vez en 1942, pero la rememoró años después, al escribir la conferencia que pronunció en el Museo en 1951. En ese ejercicio de memoria, De los Santos no sólo describió las obras que lo impresionaron, sino que también construyó una imagen de sí mismo como admirador de Torres García, coleccionista y donante.
Santa Fe, un nodo activo -Muchas veces pensamos que las grandes historias del arte pasan por Buenos Aires. No obstante, esta muestra vuelve a poner a Santa Fe dentro de esa trama.
¿Qué lugar ocupa la ciudad en esta h
Información de El Litoral (Santa Fe). Edición y redacción: Noticias Today.
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