Antes de volvernos calabaza

Defiende mi amigo Alejandro Rosas que en México tenemos derecho a disfrutar la fiesta hasta que la carroza se nos vuelva calabaza. Tiene razón.Con todo, me temo que pasadas las doce nos espera una noche muy oscura.
Resulta que mientras andamos de festejo, los caballos se están desprendiendo del tren que los ata a la carroza.Me refiero a los caballos de la exportación. Si no fuéramos tan dependientes de este negocio, el asunto sería menos preocupante.
Si este sector pierde tracción, nuestra economía terminará vuelta una calabaza. Y tal cosa ocurrirá si el próximo primero de julio el gobierno de Estados Unidos resuelve no ratificar el T-MEC por los próximos dieciséis años.Este tratado es mucho más importante para México que para Estados Unidos.Dos son las diferencias principales: primero, mientras el 83 por ciento de nuestras exportaciones van a dar al país vecino, solo el 15.5 por ciento de las suyas terminan en México.
Segundo, y mucho más importante, el T-MEC es el principal pilar de la certidumbre jurídica para la inversión de largo plazo, tanto extranjera como nacional. En cambio, la confianza en las instituciones estadunidenses prácticamente en nada está relacionada con México.Si el gobierno de Donald Trump no ratifica la vigencia del T-MEC por los 16 años previstos, y en su lugar promueve una revisión anual, el escenario económico mexicano se tornará oscuro.
La mayoría de los análisis advierten que, de no resultar exitosa la renegociación, la tasa de crecimiento para este año será de entre 0.5 y 0.8 por ciento, y el año próximo no superará el 1.5 por ciento del PIB.Se añade como agravante que venimos de una tasa promedio de crecimiento anual, en los últimos diez años, de menos de 1.5 por ciento: una de las más bajas registradas por una economía emergente.Oxford Economics, una de las firmas de consultoría e investigación más influyentes del mundo, calcula que, de no ratificarse el T-MEC, la economía podría enfrentar una contracción de aproximadamente 47 mil 600 millones de dólares, cifra equivalente a toda la inversión extranjera directa captada por el país en 2025. Las zonas más afectadas serían aquellas que dependen de la exportación manufacturera: Nuevo León, Baja California, el Bajío y Jalisco.
Se estima asimismo una pérdida de entre 200 y 400 mil empleos, que se cuentan entre los mejor remunerados del país, con el consiguiente daño al poder adquisitivo y al consumo nacional.¿Hay razones reales para preocuparse por una eventual negativa estadunidense a ratificar el T-MEC? Me temo que, a cinco días de la fecha clave, las señales son muy poco alentadoras.
De ello puede dar cuenta el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que desde hace un par de semanas trabaja sobre el supuesto del peor escenario, mientras la Selección Mexicana de futbol se mantiene invicta en la cancha.No se espera la salida de Estados Unidos del T-MEC —el gobierno de Donald Trump no podría proceder en esa dirección por sí solo—, sino la propuesta de revisar anualmente el acuerdo comercial.El fracaso de las negociaciones no se debe al desempeño de la Secretaría de Economía ni al de Relaciones Exteriores. Lo que desencaja a los caballos de la carroza es el tema de la inseguridad en la frontera.
México niega que sea un problema. No obstante, la cuestión no es lo que pensemos de este lado del río Bravo, sino la convicción del otro lado: allá, sus gobernantes califican el asunto como una grave amenaza a su seguridad nacional.La colección de declaraciones de altos funcionarios estadunidenses a este respecto es abundante.
Hace un par de días, Markwayne Mullin, secretario de Seguridad Nacional del gobierno de Trump, argumentó ante un comité del Congreso que no había un solo centímetro de la frontera norte de México que no estuviera controlado por los cárteles. Y añadió: “Debemos priorizar la seguridad de la patria”.Se trata de la misma línea fronteriza por donde transita el grueso de la exportación mexicana hacia los mercados estadunidenses.
Ante el dilema de pagar los costos económicos por no ratificar el T-MEC a cambio de proteger la seguridad nacional frente a la amenaza de esos cárteles, el gabinete de Trump parece haber tomado ya una decisión.Los vecinos han llegado a la conclusión de que la integración económica implica una vulnerabilidad que exige ser resuelta de manera radical.Podemos suponer —con el gobierno de Sheinbaum— que este discurso es pura retórica electoral. No obstante, tales declaraciones no se vuelven menos relevantes ni menos definitorias del porvenir por ese supuesto propósito mezquino.Cuando se trata de hablar más fuerte que sus subalternos, Trump nunca desmerece.
Así lo hizo el miércoles 17 de junio, durante la cumbre del G7, cuando ante los líderes de los otros socios comerciales de México declaró: “La presidenta Sheinbaum es una mujer asustada. Los cárteles de la droga controlan por completo México”.En contraste con la retórica veloz y fulminante de los vecinos, la nuestra parece la de un perro que persigue su cola.
En lugar de intentar cambiar los términos del debate, Sheinbaum ha optado por envolverse en la bandera y la defensa de la soberanía.Al margen de los recursos retóricos, ¿hay algo que todavía pueda hacerse para que los caballos que mueven la economía mexicana no nos dejen en una situación desesperada?La promesa de cooperar será papel mojado mientras no seamos capaces de abordar la coordenada principal: en efecto, política y crimen están asociados en la frontera común para aprovechar la integración comercial como vía libre para los negocios ilegales. Defender a esos políticos —y también a algunos criminales— es contrario a nuestro interés, y es la peor de las salidas posibles para enfrentar el discurso de Trump, oportunista si se quiere.No van a invadir México.
No van a enviar drones. No van a lanzar misiles.
No van a venir a capturar a nadie. Las armas de extorsión masiva dirigidas contra nosotros son los expedientes judiciales que se apilan en los tribunales estadunidenses contra políticos mexicanos; las declaraciones de Trump en Europa frente a sus homólogos y nuestros otros socios comerciales; y, ahora, la extorsión de revisar anualmente el T-MEC.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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