La experiencia desarrollada por los cárteles de la droga en México para fabricar metanfetamina ya no solo impacta al mercado de América del Norte, sino que inició a aparecer en otras regiones del mundo, de acuerdo con el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.El reporte advierte que la expansión de la producción de metanfetamina hacia nuevas zonas del planeta ha sido facilitada, en parte, por la relativa facilidad con la que se puede fabricar esta droga sintética y por el cambio hacia métodos químicos que no dependen de cultivos ilícitos. Uno de los puntos más delicados para México está en la ruta de producción conocida como P-2-P, también llamada BMK, que se consolidó como alternativa ante el endurecimiento de controles sobre precursores como la efedrina y la pseudoefedrina.La ONU indicó que ese cambio fue observado primero en América del Norte alrededor de 2008, donde la innovación tecnológica permitió pasar de múltiples laboratorios pequeños a instalaciones de escala industrial para producir metanfetamina.

El informe sostiene que patrones similares se han observado después en África y Europa, y que las características de algunos casos detectados sugieren que esa evolución, incluida la adopción de métodos novedosos, fue facilitada por los cárteles mexicanos.“En ambos casos, las características específicas de los casos detectados de producción sugieren que los desarrollos, incluida la progresión hacia métodos basados en P-2-P, han sido facilitados por la exportación de experiencia relevante desde México”, señala el documento.El documento también reporta que “recientemente, también se ha observado en Asia del Sur la participación en la fabricación de metanfetamina de ciudadanos mexicanos con presuntos vínculos con grupos del crimen organizado con base en México”, agrega el informe.El reporte ubica esta expansión dentro de una transformación más amplia de los mercados ilegales, donde las drogas sintéticas tienen ventajas frente a las de origen vegetal porque no dependen de sembradíos, requieren menos espacio, pueden producirse con mayor rapidez y son más fáciles de ocultar.En esa transición, la amapola y la heroína han perdido peso en varios mercados, mientras que sustancias como la metanfetamina, el fentanilo, los nitazenos y otros opioides sintéticos ganan terreno por su potencia, bajo costo y facilidad de fabricación.La ONU no afirma que en México se haya sustituido por completo la amapola por drogas sintéticas, pero sí lo coloca dentro de un cambio global en el que el cultivo ilícito pierde centralidad frente a laboratorios, precursores químicos y conocimiento especializado.De hecho, el informe señala que México, junto con Laos y Myanmar, no ha mostrado un aumento sustancial en el cultivo de amapola que pueda reemplazar la caída de la producción de opio en Afganistán, país que hasta 2022 era la principal fuente mundial de heroína. En el caso mexicano, el reporte indica que las estimaciones disponibles apuntaban a una disminución de la superficie cultivada con amapola, al menos hasta 2022, lo que refuerza la idea de que el país aparece cada vez menos asociado al crecimiento de ese mercado vegetal y cada vez más vinculado con drogas sintéticas.

Sube consumo en México Ese cambio también refleja implicaciones en el ámbito local, pues México ya enfrenta daños internos por el consumo de metanfetamina, una droga que durante años fue vista principalmente como producto de exportación o de tránsito.De acuerdo con el informe, la atención por trastornos asociados al consumo de metanfetamina en México aumentó 25 veces entre 2015 y 2023, lo que refleja un daño creciente dentro del país.Ese incremento estuvo acompañado por un aumento de siete veces en las admisiones a salas de urgencias relacionadas con estimulantes distintos a la cocaína, incluida la metanfetamina, durante el mismo periodo.“El potencial de daño se extiende a otras regiones donde el mercado todavía está en desarrollo, incluidos países de tránsito y producción, como ya se ha experimentado en países como México”, señala el documento.En América del Norte, el mercado de metanfetamina se mantiene en niveles altos y, de acuerdo con autoridades de Estados Unidos, el mercado “continúa siendo abastecido principalmente por grupos del crimen organizado con base en México”. El reporte añade que la metanfetamina sigue contribuyendo de manera importante al daño relacionado con drogas y aparece de forma desproporcionada entre las sustancias asociadas con trastornos por consumo.En Estados Unidos, las personas usuarias de metanfetamina representaron en 2024 alrededor de 3.2 por ciento de quienes consumieron alguna droga en el último año, pero concentraron 5.6 por ciento de los casos de trastorno por consumo de drogas y 17.4 por ciento de los trastornos severos.

HCM