Guía para visitar las Momias de Guanajuato: precio e historia de su momificación

¿Alguna vez te has preguntado cuál es la historia de las momias de Guanajuato? Te contamos dónde puedes verlas y cuál es el costo de vivir esta experiencia en tus próximas vacaciones en territorio nacional.
En Guanajuato encuentras calles empedradas, callejones sin salida plagados de leyendas e imponentes túneles subterráneos que transportan al viajero a una época de auge minero y opulencia. No obstante, debajo de esta fachada de romance cervantino, la capital del estado resguarda uno de los fenómenos culturales, históricos y científicos más fascinantes del continente americano: la colección de momias naturales más grande del planeta.
Lejos de ser un espectáculo de terror, la exhibición de estos restos humanos forman parte de un tejido histórico profundo que entrelaza la ciencia, la legislación del siglo XIX, las tragedias de salud pública y, por supuesto, la particular relación que el pueblo mexicano sostiene con la muerte desde tiempos ancestrales. Descubre la verdadera historia detrás del proceso de conservación natural de las famosas momias de Guanajuato, desmitificando las leyendas urbanas que las rodean.
Así como una guía para que planifiques tu visita. De acuerdo con el Museo, las momias de Guanajuato fueron descubiertas en 1865; contrario a lo que pasó en otros lados del mundo, como egipto, estas no son el resultado de rituales ni bálsamos, sino de una combinación de leyes sanitarias estrictas y las características geológicas particulares del Panteón Civil de Santa Paula, el cementerio municipal de la localidad.
En aquella época, el gobierno local implementó un impuesto a perpetuidad para los familiares que desearan que los restos de sus seres queridos permanecieran enterrados en las criptas y fosas del panteón. Si los deudos no cumplían con el pago correspondiente de esta tasa, las autoridades tenían la obligación de exhumar los cuerpos para liberar espacio para nuevos entierros.
Fue durante estas exhumaciones de rutina cuando los sepultureros del panteón se toparon con cuerpos enteros que conservaban la piel, las facciones, el cabello y, en algunos casos, hasta las ropas con las que habían sido sepultados. El 9 de junio de 1865 se exhumó el cuerpo del doctor Remigio Leroy, un médico de origen francés que residía en la ciudad y que falleció sin dejar familiares en el país; las autoridades decidieron conservar los restos en las bodegas del panteón.
El fenómeno que sucedió en el Panteón de Santa Paula es lo que los científicos y médicos forenses denominan momificación natural por deshidratación. Guanajuato cuenta con un clima predominantemente seco y templado, pero el factor determinante se encontró en la estructura misma de las gavetas y criptas del panteón.
Estos nichos, construidos con materiales porosos como el tepetate y la cantera, actuaban de forma similar a un horno o un deshidratador gigante. Al sellarse la cripta, el calor acumulado evaporaba rápidamente toda la humedad del cuerpo antes de que los microorganismos y las bacterias responsables de la descomposición orgánica pudieran comenzar su labor.
Aunado a esto, la presencia de minerales específicos en el suelo y el aire de la región contribuyó a fijar los tejidos, transformando la piel en una especie de pergamino rígido. De esta manera, el subsuelo de la ciudad creó de forma accidental un laboratorio de conservación perfecto.
Con el paso de los años, los habitantes y visitantes de la ciudad pagaban propinas a los sepultureros para que les permitieran bajar a las catacumbas del panteón a observar los cuerpos que se apoyaban de pie contra las paredes. El lugar para apreciar esta colección histórica es el Museo de las Momias de Guanajuato, un recinto formal administrado por las autoridades municipales que se ubica justo a un costado del histórico Panteón Civil de Santa Paula.
A lo largo de sus salas, puedes recorrer un circuito acondicionado que alberga más de un centenar de cuerpos momificados, todos ellos clasificados por su temporalidad, género y las características particulares de su vestimenta o de las leyendas que los acompañan. Cada cuerpo cuenta con una cédula informativa que detalla el año de su exhumación y, en los casos donde fue posible recuperar la información de los libros de registro del panteón, el nombre real de la persona.
Puedes llegar en transporte público, en un autobús que te deja en la esquina de Tepetapa y la Calzada del Panteón, en la subida que conduce a la explanada del recinto. En taxi, el costo promedio oscila entre los 60 y 100 pesos; si prefieres caminar, te tomará de 25 a 30 minutos desde el centro de la ciudad.
El costo del boleto general es de 111 pesos mexicanos si adquieres tu boleto en línea. El museo está abierto todo el año, de lunes a domingo de 9 a 6 de la tarde.
Las momias de Guanajuato no son personajes de una película de ficción; son antiguos habitantes de la ciudad que, por azares del subsuelo, se convirtieron en testigos inmortales del pasado.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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