La victoria presidencial de Abelardo de la Espriella no logró sostener el entusiasmo inicial de los mercados colombianos. Aunque el peso se fortaleció y los bonos mostraron una ligera recuperación, la bolsa registró fuertes pérdidas este lunes ante la incertidumbre sobre la capacidad del presidente electo para impulsar su agenda económica desde un Congreso fragmentado.

El abogado y empresario de derecha se impuso en la segunda vuelta presidencial con el 49,66% de los votos, frente al 48,70% obtenido por Iván Cepeda, una diferencia inferior a un punto porcentual que refleja la profunda polarización política que atraviesa Colombia. El principal indicador bursátil del país, el MSCI COLCAP, retrocedió más de 4%, borrando las ganancias registradas al inicio de la jornada.

La corrección también alcanzó a empresas colombianas que cotizan en Estados Unidos. Los ADR de Ecopetrol cayeron alrededor de 4.5%, mientras que los títulos de Grupo Aval registraron descensos cercanos al 7%.

La reacción evidencia que los inversionistas comienzan a dejar atrás el entusiasmo generado luego de la inesperada clasificación de De la Espriella a la segunda vuelta y centran ahora su atención en la viabilidad política de sus propuestas. La respuesta es sencilla: los inversionistas apoyan gran parte del programa económico de De la Espriella, pero dudan de su capacidad para implementarlo.

Durante la campaña, el presidente electo prometió reducir el tamaño del Estado, disminuir los impuestos corporativos, ampliar la base tributaria, reactivar la exploración petrolera y fortalecer la seguridad frente a grupos armados y organizaciones criminales. Estas propuestas fueron bien recibidas por sectores empresariales y financieros porque apuntan a impulsar la inversión privada y aumentar la producción energética.

No obstante, el estrecho margen de victoria y la composición del Congreso plantean obstáculos importantes para su ejecución. Luego de las elecciones, la atención de los mercados se trasladó rápidamente de la campaña a la gobernabilidad.

Aunque De la Espriella ganó la Presidencia, las fuerzas políticas cercanas a Iván Cepeda y al presidente saliente Gustavo Petro mantienen una presencia significativa en el Legislativo. Ese escenario podría dificultar la aprobación de reformas fiscales, tributarias y administrativas, obligando al nuevo mandatario a negociar con una oposición fortalecida.

Diversos analistas consideran que el presidente electo tendrá mayor margen de acción en áreas que dependen directamente del Ejecutivo, como la política energética, la seguridad y algunos aspectos regulatorios, mientras que las reformas estructurales enfrentarán un camino más complejo. A diferencia de la bolsa, el mercado cambiario reaccionó de manera más favorable.

El peso colombiano alcanzó durante la jornada niveles no vistos en más de seis años antes de moderar su avance y cerrar con una apreciación de 0.26%, en torno a las 3.432 unidades por dólar. Los bonos soberanos también registraron ganancias moderadas, reflejando una percepción de menor riesgo respecto a los meses previos, aunque sin generar un entusiasmo suficiente para impulsar nuevas compras masivas de activos colombianos.Lo que esperan ahora los inversionistas Los mercados buscarán señales concretas sobre la dirección económica del nuevo gobierno.

La reactivación de contratos de exploración petrolera, la posible autorización del fracking, las medidas para fortalecer la seguridad y los planes de consolidación fiscal serán observados de cerca por inversionistas nacionales e internacionales. Más allá del resultado electoral, el principal interrogante sigue siendo el mismo: si Abelardo de la Espriella podrá convertir sus promesas de campaña en políticas públicas viables dentro de un escenario político dividido.

La elección fue interpretada como una señal favorable para el sector privado y los mercados. No obstante, la reacción de este lunes demuestra que los inversionistas ya no celebran el cambio político en sí mismo, sino que esperan pruebas de que el nuevo gobierno tendrá la capacidad de gobernar y ejecutar las reformas que prometió durante la campaña.