Hay gestos inconscientes que delatan la verdad. Movimientos corporales, expresiones faciales que se propulsan desde la emoción, sin que dé tiempo a controlarlas.

Es la comunicación no verbal. Pequeñas acciones del cuerpo que se suceden de manera involuntaria y que hablan, sin querer, de lo que acontece.

No obstante, resulta curioso que todas esas microexpresiones puedan servir para justificar la existencia de “una amenaza inminente” y, en consecuencia, la legítima defensa en un asesinato. Seguir leyendo