Morena: ¿El destino a la turca o continuar la transformación?

El destino es uno de los conceptos más antiguos del conocimiento. Desde los griegos hasta nuestros días, la pregunta sobre el futuro ha acompañado a la humanidad entre la razón, la experiencia y, no pocas veces, la superstición.¿Estamos condenados a repetir ciertos acontecimientos?
¿Existe una fuerza que determina nuestro rumbo? ¿O somos nosotros quienes construimos nuestro porvenir a partir de las decisiones que tomamos?
El psicólogo Carl Jung remarcó que aquello que no hacemos consciente termina gobernando nuestra vida y, cuando eso ocurre, solemos llamarlo destino. En otras palabras, los problemas no resueltos, las contradicciones ignoradas y las lecciones no aprendidas regresan una y otra vez hasta que somos capaces de comprenderlas.
De ahí su metáfora clínica de ir a las sombras…Estoy convencido que en la vida personal como en la política, los errores suelen repetirse cuando se cree que el éxito presente garantiza el futuro. Cuando se piensa que las circunstancias de ayer seguirán produciendo los mismos resultados del mañana.
Contra esa forma de pensar, hay una crítica del filósofo Gottfried Leibniz.A esa crítica la llamó: el fatum mahometanum, conocido también como el “destino a la turca”. La expresión aludía a quienes, ante una epidemia o un peligro evidente, no modificaban su conducta porque consideraban que todo estaba escrito de antemano.
Si el destino ya estaba decidido, cualquier precaución resultaba inútil. Leibniz llamó a esa actitud la de los “racionalistas perezosos”: aquellos que esperan los resultados sin asumir la responsabilidad de las causas.Esta reflexión a propósito de la convocatoria emitida por Morena para definir las Coordinaciones de los Comités de Defensa de la Transformación en las diecisiete entidades donde habrá renovación de gubernaturas el próximo año.Morena poco tiene que ver con el PRI contemporáneo.
No obstante, sería injusto desconocer que durante las primeras décadas del periodo posrevolucionario el partido surgido de la Revolución encontró buena parte de su legitimidad en la defensa de la justicia social y en la incorporación política de sectores históricamente excluidos. Aquella transformación perteneció al siglo XX y respondió a las circunstancias de su tiempo.La Revolución Mexicana surgió cuando amplios sectores de la sociedad consideraron insostenible la prolongación de un régimen que había cerrado los cauces de participación política y profundizado múltiples desigualdades.
Los revolucionarios identificaron las causas profundas del malestar social y construyeron una alternativa capaz de movilizar a millones de mexicanos.Morena nace en el siglo XXI de otro proceso histórico. Surge del hartazgo frente a una clase política que para amplios sectores de la sociedad terminó alejándose de las causas que le dieron origen.
La revolución de las conciencias sustituyó a la revolución de las armas, pero ambas compartieron una característica esencial: identificar demandas sociales que habían dejado de ser escuchadas por quienes ejercían el poder.El movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador logró conectar con una base social amplia que encontró en la transformación una respuesta a viejos agravios y nuevas exigencias de justicia. Esa fortaleza sigue ahí.No obstante, la historia enseña que ningún movimiento político puede vivir indefinidamente de sus victorias pasadas.
Los triunfos generan confianza, pero también pueden generar una peligrosa ilusión: la de creer que el respaldo social es permanente o que cualquier decisión producirá los mismos resultados.Continuará…
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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