DOMINGA.– Antes de las pantallas gigantes, el VAR y las estadísticas en tiempo real, hubo una época en que el futbol cabía completo dentro de una voz. Los narradores fueron los ojos de quienes no podían ver, los intérpretes de la emoción colectiva y los arquitectos de recuerdos que sobrevivieron a los propios partidos.

A las puertas del Mundial de 2026, este es un viaje por el oficio de quienes convirtieron una pelota en literatura oral y un gol, en memoria compartida.