DOMINGA.– Dos horas antes del partido mundialista entre España y Cabo Verde, las principales casas de apuestas tenían, como la mayoría del planeta, un relato muy claro de lo que sucedería en el Estadio Atlanta: la Furia Roja, la selección campeona en 2010, arrasaría al equipo de la pequeña nación insular del norte de África. La pregunta no era quién ganaría, sino por cuántos goles de diferencia: ¿España superaría el 7-1 de Alemania contra Curazao?