En Paraguay, junio viene con brasero, música y una verdad simple: uno dice “solo voy a probar” y termina con más de un mbeju encima, algunos pajagua mascada, pastel mandi’o y, a veces, hasta un brindis de más. La sensación de “estoy lleno hasta el pensamiento” no es casualidad: responde a una combinación muy concreta de fisiología y costumbres.

La mandioca, el almidón, la harina (según la receta) y las bebidas azucaradas elevan la glucosa en sangre. El cuerpo responde liberando insulina para llevar esa energía a las células.

En algunas personas eso se siente como un “subidón” breve; en otras, como somnolencia temprana. Frituras, queso, carne y aceite hacen que el estómago se vacíe más despacio.

El resultado típico es la pesadez, los eructos y esa pausa incómoda entre “qué rico” y “por qué hice esto”. Reflujo, acidez y peor calidad del sueño también pueden estar presentes.

Cenar tarde y en abundancia aumenta el riesgo de reflujo, sobre todo si la persona se acuesta poco después de comer. Aunque logre dormirse, el sueño suele fragmentarse porque el cuerpo sigue trabajando en la digestión.

El sodio presente en la sal, los embutidos y el queso favorece la retención de líquidos y aumenta la sensación de sed. Si hubo alcohol, se suma la deshidratación y un descanso menos reparador, con la clásica combinación de cansancio e hinchazón.

No es que el mbeju sea malo: es un alimento muy denso desde el punto de vista energético. La pesadez suele aparecer por la combinación de grasas y carbohidratos refinados, una mezcla que aporta muchas calorías en poco tiempo.

A esto se suman las frituras, que ralentizan la digestión; la gran cantidad de comida concentrada en pocas horas; y el alcohol, que puede irritar el estómago y alterar las señales de saciedad. Un recurso sencillo consiste en alternar comida y agua durante la noche y realizar una caminata breve de 10 a 15 minutos después de comer.

Las recetas varían según el tamaño y la cantidad de aceite, queso o carne utilizada, pero en términos generales el pastel mandi’o suele resultar más pesado por la fritura. El pajagua mascada genera mayor saciedad gracias a su contenido de proteína y grasa, aunque también puede provocar más sed por su contenido de sal.

El mbeju, por su parte, suele consumirse con facilidad y puede aportar muchas calorías cuando se repiten las porciones. Para disfrutar de la fiesta sin excesos, una estrategia útil es elegir dos comidas favoritas en lugar de probar todo, evitar comer justo antes de acostarse y dejar pasar al menos dos o tres horas entre la última porción y el momento de ir a dormir.

Quienes padecen acidez o reflujo con frecuencia deberían evitar recostarse inmediatamente después de comer y consultar a un profesional si los síntomas son recurrentes.