"La historia del Campo de Marte es la historia de Lima": el fascinante pasado del espacio que nació como hacienda colonial y hoy está en alerta

Entre pogos y tormentas: ¿Por qué el Primavera Sound sigue siendo el festival más deseado de Europa? Entre impulsar a tu hijo y destruirlo: las heridas invisibles de crecer con un padre que condiciona el amor al éxito Steven Spielberg y su regreso al fenómeno ovni con una película que para él “ya no es ciencia ficción” Hay espacios que parecen haber estado allí siempre.
El Campo de Marte es uno de ellos. Miles de limeños lo recorrían cada semana para hacer deporte, pasear con sus mascotas, asistir a ferias o simplemente descansar bajo la sombra de sus frondosos árboles.
Sus más de 100 mil metros cuadrados de áreas verdes lo han convertido en uno de los parques más reconocibles de la ciudad. No obstante, detrás de sus senderos, monumentos y jardines existe una historia más extensa de lo que muchos imaginan.MIRA: “El chico de las plantas”, el activista digital que, inspirado por el anime “One Piece”, busca llevar áreas verdes a los cerros de LimaPara el historiador y gestor cultural Marco Antonio Capristán Núñez, la historia del Campo de Marte es también la historia de Lima.
Sus terrenos han acompañado la evolución de la ciudad desde la época virreinal, pasando por el crecimiento urbano de inicios del siglo XX, hasta convertirse en uno de las áreas públicas más emblemáticas de la capital.Mucho antes de ser parque, estos terrenos formaban parte de la antigua hacienda Santa Beatriz, una de las propiedades agrícolas más importantes de la Lima colonial. Durante siglos, la zona fue alimentada por una red de canales de origen prehispánico que transportaban agua y permitían el desarrollo agrícola del valle.
Entre ellos destacaba el canal Huatica, una infraestructura hidráulica construida antes de la llegada de los españoles y que continuó funcionando durante siglos.El destino del lugar cambió a comienzos del siglo XX. En 1903 se inauguró allí el Hipódromo de Santa Beatriz, considerado el principal centro de entretenimiento limeño de la época.
La historia de este espacio también está ligada a algunos episodios singulares. En una de sus pistas se llevó a cabo el primer vuelo documentado en Lima, cuando el aviador Juan Bielovucic Cavalié se elevó en un biplano Voisin.
Décadas después, una de las tribunas, aún ubicada en la Av. de la Peruanidad, sería escenario de acontecimientos políticos decisivos: allí Augusto B. Leguía recibió la noticia del golpe de Estado que puso fin a su gobierno.El hipódromo tenía asimismo una característica hoy prácticamente olvidada: una laguna alimentada por uno de los brazos del antiguo canal Huatica.
En su centro se levantaba una pequeña isla donde se instaló el primer monumento dedicado al aviador Jorge Chávez. La transformación definitiva llegó a fines de la década de 1930.
El crecimiento de la ciudad y los cambios políticos impulsaron el cierre del hipódromo y la creación de un gran parque público. Poco a poco, las antiguas instalaciones fueron reemplazadas por jardines, senderos y monumentos que redefinieron la identidad del espacio.
La laguna desaparecería a mediados de la década de 1940. Con el paso del tiempo, el parque continuó acumulando historias.
Fue escenario de desfiles militares, celebraciones patrióticas, un multitudinario concierto del Grupo Niche, festivales gastronómicos y encuentros ciudadanos.Un parque en alertaEsa riqueza histórica, ambiental y simbólica explica la preocupación que ha despertado la remodelación que se venía ejecutando en el parque. Lo que inicialmente fue presentado como una intervención para mejorar la infraestructura del espacio terminó generando cuestionamientos por parte de vecinos y especialistas que comenzaron a advertir el deterioro progresivo de áreas verdes y la caída de árboles, que ya fue registrada.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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