Jessie tiene nuevos amigos en Toy Story 5: Taylor Swift y Bad Bunny

Hay fenómenos cinematográficos que desafían las reglas de la industria y después está Toy Story. En un Hollywood obsesionado con planear franquicias a décadas de distancia, la saga que revolucionó en 1995 la animación ha crecido bajo una filosofía bastante clara: la de la honestidad y la espontaneidad.
Así lo reconoció el director Andrew Stanton, una de las mentes maestras de Pixar, quien visitó nuestro país hace unas semanas y se sentó a charlar con Excélsior sobre el inminente fenómeno de Toy Story 5, cinta que no solo dirigió, sino que también escribió. “El éxito de Toy Story también me sorprende a mí. Ninguna de las secuelas fue planeada de antemano.
Las ideas simplemente siguieron surgiendo a lo largo de los años, los equipos adecuados se sumaron y las historias empezaron a funcionar. Al mirar atrás creo que el verdadero secreto es que esta narrativa se presta de forma única para abrazar el paso del tiempo, permite que los personajes crezcan, que la vida avance y que los niños se hagan grandes.
Y eso es exactamente lo que nos pasa a todos nosotros todo el tiempo. Así que podemos regresar muchos años después”, contó a Excélsior el cineasta.
A diferencia de otros personajes animados que permanecen congelados en una eterna e inmutable juventud, los juguetes de Pixar tienen una cualidad profundamente humana: envejecen a través de los ojos de quienes los poseen. Para Stanton, director de 60 años, el éxito y la vigencia de la franquicia radican en que permite a los personajes evolucionar, avanzar en la vida y resentir el crecimiento de los niños. “Nosotros cambiamos de perspectiva, cambiamos de visión con los años, y lo mismo ocurre con los juguetes.
Podemos volver muchos años después, habiendo cambiado de perspectiva y de forma de ver las cosas, y los juguetes y personajes también habrán cambiado. No todas las historias de Toy Story tratan sobre el paso del tiempo y creo que hay algo muy especial en eso”, apuntó Stanton, ganador de dos premios Oscar a Mejor Película Animadas por las cintas Buscado a Nemo y Wall-E.
Y hablando del paso del tiempo, este viaje cinematográfico ha sido, en gran medida, una bitácora de la propia vida de sus creadores. Con 36 años de carrera dentro de Pixar, Stanton bromeó diciendo que puede medir su edad como los niños miden su estatura en el marco de una puerta: contando cuántas películas de Toy Story ha hecho. “Así que la historia se presta para aceptar lo que pasa en nuestras propias vidas.
No siempre se trata solo de mí, sino de los demás. Siempre podemos compartir las anécdotas de nuestras vidas y algunas piezas encajan perfectamente en la película en la que estamos trabajando”, relató Stanton, quien en esta ocasión dirige esta entrega junto a McKenna Harris.
Toy Story 5, cinta que llega a cartelera este 17 de junio, centra su atención en cómo la tecnología, materializada en pantallas (tablets y celulares) han hecho que los niños hagan de lado los juguetes y crezcan más rápido ante la revolución tecnológica. Teniendo ese contexto, en donde la pequeña Bonnie aún sigue jugando con sus juguetes, pero quiere encajar con las niñas de su edad, recibe de regalo una tablet llamada Lilypad (voz que hace Belinda).
Es ahí en donde la vaquerita Jessie (Irán Castillo), protagonista de esta quinta entrega y quien ya ha pasado por ser juguete de tres niños, decide hacer todo lo posible para que Bonnie, su actual dueña, haga una amistad con quien realmente pueda jugar y seguir siendo niña aunque ella y loa demás niños estén rodeados de pantallas. “Poder contactar con alguien que está lejos tiene su lado positivo y su lado negativo. O sea, es algo grandioso, es una gran ventaja.
Cuando era niño, deseaba con todas mis fuerzas tener un teléfono de vasos y un hilo para hablar con mi amigo de la otra cuadra o del otro lado de la ciudad, y hoy en día puedes tener eso, puedes decirle a alguien que estás pensando en él aunque viva al otro lado del mundo. Eso es algo hermoso, pero la tecnología no reemplaza lo que significa mirar a alguien a los ojos. “Hay demasiado que se queda sin decir cuando no estás físicamente con otra persona.
El ideal es el balance, pero hoy en día es mucho más fácil quedarse escondido y solo para evitar el riesgo de ser rechazado. Lo entiendo, pero no es un buen lugar para quedarse”, reflexionó Stanton.
Toy Story 5 no sólo promete emotividad, sino también un fuerte impacto en la cultura pop contemporánea gracias a colaboraciones de alto perfil que mantuvieron en absoluto secreto. Una de ellas es la inclusión de un tema musical inédito a cargo de Taylor Swift. “Era perfecta para el final de la película, pero queríamos mantenerlo en secreto, incluso nuestro propio equipo no sabía nada de ella”, compartió el director sobre Swift, quien compuso para la cinta el tema I Knew It, I Knew You.
A la ecuación musical se suma el fenómeno global Bad Bunny, cuya participación nació de una bonita coincidencia luego de enterarse de que el puertorriqueño jugaba con muñecos de Toy Story durante el confinamiento de la pandemia. “Le llamamos y aceptó. Terminó interpretando a una pizza con lentes de sol”, comentó divertido Andrew Stanton.
Para el cineasta, este regreso al universo del cuarto de juguetes no sólo es un logro profesional, sino un cierre de ciclo personal. Al ser la primera producción en la que trabajó en su vida, define a Toy Story como su “primer amor”, el lugar donde aprendió a escribir y a dirigir.
Hoy, su meta va más allá de la taquilla: busca transferir ese conocimiento a las nuevas generaciones de animadores que apenas comienzan su camino en Pixar. Y al preguntarle sobre cuál es el personaje que lleva grabado en el corazón, Stanton no duda ni un segundo: Algo que llamó mucho la atención es que en esta quinta entrega de Toy Story, Woody y tiene una especie de calva debido al desgaste del tiempo.
Ese guiño al paso del tiempo y que se ve acentuado cuando los nuevos juguetes le llaman ‘viejito’ fue una idea de las nuevas generaciones que trabajan en Pixar. “Todos los chistes sobre la edad de Woody vinieron de nuestro equipo que está en sus veintitantos años. Me lo tomé como algo personal, pero decían: ‘¿Saben qué sería gracioso?’.
A mí me pareció divertido porque en realidad tenía mucho sentido, incluso desde la perspectiva de un juguete. “No es tanto que haya envejecido por el tiempo, porque los juguetes no crecen, sino que ha estado a la intemperie y ha sido libre. Ya no tiene un niño que sea suyo, sólo se dedica a ayudar a otros juguetes.
Así que no le importa si se raspa un poco, si se le junta polvo en medio o si le duele un poco la espalda. Eso demuestra que ha estado viviendo la vida”, remató Stanton.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
Ver publicación original ↗
💬 Comentarios (0)
Iniciá sesión o creá tu cuenta para comentar.