La paz no baja las tasas… todavía

La paz llegó a los mercados antes de llegar a las mesas de negociación.El anuncio de un acuerdo y el inicio de un periodo de 60 días de negociaciones fueron suficientes para despertar el optimismo de los inversionistas. Después de meses en los que la geopolítica dominó la conversación económica, la posibilidad de una reducción en las tensiones internacionales abre la puerta a un escenario que hasta hace poco parecía lejano: una economía global menos condicionada por conflictos y más enfocada en sus propios fundamentos.La reacción resulta comprensible.
Durante los últimos años, las tensiones internacionales han presionado los precios de la energía, alterado cadenas de suministro y alimentado episodios recurrentes de volatilidad financiera. Cualquier señal de estabilidad es recibida como una buena noticia por los mercados, especialmente en un momento en el que la inflación parece haber dejado atrás sus peores niveles.No obstante, conviene no confundir esperanza con certeza.
Un acuerdo representa apenas el comienzo de un proceso que todavía deberá demostrar su viabilidad. Los próximos 60 días serán determinantes para saber si estamos frente a un cambio de tendencia o ante una pausa temporal.
Los mercados suelen celebrar primero; la realidad acostumbra llegar después.Mientras tanto, la inflación continúa siendo el factor que realmente determina el rumbo de la economía mundial. En México, Estados Unidos y Europa las cifras han mostrado avances graduales, aunque con velocidades distintas.
La economía estadunidense sigue sorprendiendo por la fortaleza del empleo y el consumo, mientras Europa avanza con mayor lentitud, pero con una inflación más cercana a los objetivos de sus autoridades monetarias.Por ello los bancos centrales mantienen una postura prudente. El Banco Central Europeo elevó recientemente su tasa de referencia a 2.25 por ciento, una señal de que la lucha contra la inflación aún no ha terminado.
En Estados Unidos toda la atención estará puesta en la primera decisión de política monetaria bajo el liderazgo de Kevin Warsh al frente de la Reserva Federal. El consenso espera que las tasas permanezcan sin cambios.
Lo interesante es que el mercado comienza a replantear la narrativa que dominó los últimos años. La ecuación parecía sencilla: conflicto significaba inflación; inflación significaba tasas altas, y tasas altas implicaban menor crecimiento.
Hoy aparece la posibilidad de un escenario distinto, en el que una menor tensión geopolítica contribuya a moderar las presiones inflacionarias y mejore las perspectivas económicas.Los inversionistas y los bancos centrales están jugando juegos distintos. Los primeros descuentan expectativas; los segundos reaccionan a datos.
Los mercados ya celebran un posible nuevo equilibrio. Los bancos centrales todavía esperan pruebas.
Información de Milenio (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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