La Generalitat Valenciana conocía a las 12.15 horas de la mañana del 29 de octubre de 2024 el riesgo en el barranco del Poyo, la rambla que seis horas y media después provocó la mayoría de los 230 muertos que dejó la dana. La autonómica Agencia de Seguridad y Emergencias dejó constancia en un informe a esa hora del peligro en este barranco.

Al desbordarse, la infraestructura sepultó municipios como Paiporta (27.875 habitantes) o Catarroja (30.612), donde la tragedia se cobró 55 y 25 vidas, respectivamente. Pese a este flujo informativo, el entonces president, Carlos Mazón, no canceló su agenda.

Y asistió dos horas después a un almuerzo de casi cuatro horas en el céntrico restaurante de Valencia El Ventorro junto a la periodista Maribel Vilaplana. Seguir leyendo