Il falso panettone chotano

Según una máxima repetida con fervor durante estos últimos cinco años, hasta un panetón le ganaría a la señora Fujimori si es que ella persistía en postular a la presidencia en las elecciones del 2026 y llegaba a la segunda vuelta. Lo anunciaban los oráculos caviares, lo sentenciaban las sacerdotisas del ‘porkyismo’, lo coreaban los jóvenes que marchaban rindiendo tributo a Atila por las calles del centro de Lima… ¿Cómo podía el fulano que, entre empujones y embelecos, llegó a colocarse en el partidor junto a ella en esa exacta circunstancia no creérselo?
La operación, tiene que haber pensado Roberto Sánchez, lucía harto sencilla. Bastaba con plantarse ahí en medio del ‘buffet’ electoral como un bollo navideño y esperar a que llovieran los votos.
Aunque para estar seguro, claro, quizás valía la pena sostener la farsa que había estado representando durante la primera vuelta y no quitarse el sombrero chotano. ¡Panetón Chotta!
¡Si hasta el nombre del producto estaba cantado!Confiado entonces en la ruta amable que tenía por delante, el candidato de Juntos por el Perú (JPP) avanzó destilando suficiencia hacia la consumación de lo que juzgaba inevitable y para colmo se encontró con una yapa regalona en el camino: la señora Fujimori, que hasta ese momento había hecho una campaña prudente y eficaz, se desinfló en el debate. Leyó sus intervenciones, no levantó los cargos arbitrarios que le hacía su oponente y casi no mencionó los adornos tóxicos de su postulación (Antauro, el Movadef, el exfiscal majareta, etc.).
Es fácil imaginar a un Sánchez hinchado, probándose esa noche réplicas de la banda embrujada frente al espejo. Y probablemente sea también esa suma de augurios venturosos la explicación de su balconazo del domingo pasado.
Una convulsión triunfalista que su adlátere Gustavo Guerra García denominó un “orgasmo político”, pero que, a la vista de los acontecimientos posteriores, resultó, digamos, un orgasmo precoz.–¡Manca passa, manca frutta!–A más del 98,3% del conteo oficial de votos, en efecto, las proyecciones estadísticas sugieren que, cuando lleguemos al 100%, el aspirante de JPP podría llevarse una sorpresa ingrata. No es seguro, por supuesto.
Hay que esperar hasta que la última acta haya sido exprimida para decretar el triunfo en uno u otro sentido. Pero por los síntomas que presentan, se diría que los mozos de estoques de Sánchez presienten una cornada fatal.
La materialización de un escenario así, no obstante, no debería ser interpretada forzosamente como una refutación de la tesis de que hasta un panetón le ganaría a la candidata de Fuerza Popular. A lo mejor, quién sabe, la explicación sería que Sánchez no dio la talla para convertirse en ese panetón.
Porque, la verdad, es que él no ha competido en esta segunda vuelta con la señora Fujimori, sino más bien con el famoso panetón. Lógicamente, tenía él que ser, antes que nada, más que el bollo en cuestión para asegurarse la victoria.
Tenía que ser, como se repetía en un viejo comercial navideño, “il vero panettone italiano” y no “il falso panettone chotano” (porque el hombre, como todos sabemos, ni chotano es).En fin, no podemos descartar que, en una de esas, Sánchez consiga una atropellada final y, al grito de “cuánta passa, cuánta frutta”, acabe mudándose a Palacio. Pero su pataleo de estos días invita a pensar que ya se siente derrotado y que teme que, terminada la lenta tortura del conteo de las actas observadas, alguien advertirá que su fecha de expiración ya está cumplida y lo dejará allí donde se colocan los productos rancios y falsificados cuando terminan las fiestas.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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