Hay una verdad que muchos ejecutivos enfrentan: llegar a la terna final puede generar una sensación de que la posición ya está asegurada. No obstante, no son pocos los casos en los que, aun sintiéndose ser los mejores, finalmente no son seleccionados.Como consultora en programas de transición de carrera, una de las preguntas que más me hacen es cómo puedo convencer al decisor final que uno es el mejor candidato de la terna final.

Debemos ir a ganador y mostrar en la entrevista que es el mejor de la posición.La preparación es clave. Los ejecutivos que forman parte de la terna final son muy buenos.

El reto es demostrar que uno es el mejor. Es importante tener claro los principales diferenciadores que uno tiene para dicho proceso, tanto por nuestra oferta de valor como por lo que pueda estar requiriendo la organización.Desde mi experiencia son 5 aspectos los que debemos considerar:a.

Contar con la experiencia y el potencial. La experiencia es importante, pero el potencial que uno muestre va a ser central.b.

Confirmar que vamos a poder cubrir los temas más sensibles de la posición y lo que requiera la organización: como liderar un proyecto estratégico, o cubrir algún aspecto que sea central para el decisor.c. Convencer al decisor de algún punto débil de nuestro perfil.

Por ejemplo, no haber tenido una determinada experiencia, no tener dominio en algún expertise o no manejar bien asuntos políticos.d. Asegurar el alineamiento con la organización.

Cada entrevistador debe dar su opinión, de ser la persona seleccionada.e. Llegar a conectar.

El decisor debe sentirse muy cómodo, sentirnos identificados y si vamos a poder representar a la organización.Para lograr lo anterior, es importante no caer en ciertos errores frecuentes. No evaluar cómo les está yendo, no identificar si quedó alguna duda o no hubo claridad en algunos aspectos clave de la posición.

Repetir mensajes poco efectivos o dejar vacíos sin resolver. No coordinar con otros referentes para tener un mayor alcance de lo que puedan requerir; ello limita la información disponible y puede jugar en contra en un momento donde cada detalle cuenta.Es clave enfocarse en lo que sí marca la diferencia: establecer una estrategia que les asegure ser los ganadores, considerar las entrevistas previas, y pensar en varios escenarios, entendiendo la evolución del proceso.No debemos olvidar que el decisor final toma la decisión en segundos y no tenemos una segunda oportunidad.

Prepararse estratégicamente puede marcar la diferencia entre estar en la terna y ser el elegido.