Este viernes 12 de junio llega a los cines de toda España Todos los colores, una comedia protagonizada por Mafalda Carbonell, la deportista Eva Moral y Silvia Abril que narra la aventuras y desventuras de Belén (Mafalda) y sus amigas adolescentes, un cuarteto de chicas de 17 años que piensa en qué hará luego de el Bachillerato, en salir de fiesta y en ligar. La única diferencia es que el Belén va en silla de ruedas, lo que no le impide ser la líder del grupo, emborracharse o ligarse a uno de los chicos guapos del instituto.Sí la condicionan otras cosas, como tener una madre sobreprotectora a la que, como explica Silvia Abril (Sonia en la película), "le cuesta soltar" o una clase de educación física de la que se escaquea hasta que aparece en su vida Laura (Eva Moral), una deportista paralímpica.La peculiaridad de esta película es algo que pocas veces se consigue: representar la discapacidad como un elemento más de la protagonista, no como algo que la define ni mucho menos la parte central de su historia ni de su vida.

Tampoco es una historia de superación, sino que "naturaliza el hecho de que la protagonista vaya en silla de ruedas hasta el punto de que te olvidas".Este enfoque, tan poco usual en la representación de la discapacidad en el cine, se debe a que Beatriz de Silva, directora y guionista, ha convivido siempre con amigos con discapacidad, lo que le ha dado un punto de vista único que quiere trasladar a todo los que vean la película. "Quiero dar a la gente la oportunidad de que le pase lo mismo que a mí, que conozcas a alguien con discapacidad y que, en vez de ver una silla de ruedas, veas a la persona.

Cuando empiezas viendo la peli, mucha gente que no esté relacionada con este mundillo va a ver una silla de ruedas, pero a los 10 minutos va a ver a Belén". Primeras vecesAunque más leve que su personaje, Mafalda Carbonell sí ha convivido con la discapacidad desde que ha nacido, e incluso había usado una silla de ruedas, y también había hecho más películas.

Para Eva Moral, Silvia Abril y Beatriz de Silva, esta experiencia ha estado plagada de primeras veces.Para Eva Moral, medallista paralímpica, era la primera vez como actriz, una experiencia que califica como "un sueño, un regalo de la vida, una experiencia superchula". Se enfrentó a la lectura del guion con temor a que esta fuera una película más sobre discapacidad, rodeada de clichés.

"yo quería que se tratase la discapacidad de la manera en la que yo intento tratarla con mi entorno y en mis redes sociales, porque en mi vida yo no me centro en la discapacidad, lo intento normalizar en la medida de lo posible". Cuando lo leyó se llevó una grata sorpresa: "Tuve que llamar a Beatriz y decirle ‘tú tienes relación con alguien que tiene discapacidad, ¿no?’, porque hay cosas que están tratadas con tanta naturalidad y con tanta sensibilidad… Ojalá hubiese existido un ‘Todos los colores’ hace 13 años, cuando tuve el accidente y me quedé en silla de ruedas", cuenta emocionada.

Y es que, efectivamente, para Beatriz de Silva es su primer largometraje, pero no su primera vez tratando la discapacidad, y eso se nota. "No lo he forzado, la discapacidad está en esta película de manera natural, porque lo está en mi vida.

Yo quería contar la historia de una chica, pero que fuera su historia, no la de su discapacidad. La discapacidad es una circunstancia como podría haber sido rubia, morena, llevar gafas o tener brackets.

La discapacidad puede limar tu personalidad, pero no la define, tu personalidad no es ir en silla de ruedas", insiste.Silvia Abril se ha estrenado en el mundo de la discapacidad gracias a Todos los colores, una experiencia que asegura que le ha ayudado normalizar. "He aprendido a tumbar prejuicios y que, como dice Eva, vivimos en un mundo 'discapacitado'.

Hasta que no he lidiado con un personaje como Belén no me he dado cuenta de lo poco preparadas que están las ciudades y de lo poco preparados que estamos nosotros para tratar con personas con discapacidad. Te abre los ojos a una realidad que se te había pasado por alto.

Mi mirada hacia las personas con discapacidad ha cambiado totalmente".Más historias de personas con discapacidadEs una realidad que la discapacidad está infrarrepresentada en el cine, pues mientras supone casi un 10% de la población, apenas aparece en un 1% de los proyectos audiovisuales, y muchos menos en papeles protagonistas. Cuando lo hacen, asimismo, la representación no se corresponde con la realidad, pues estos personajes se siguen definiendo en muchos casos por su discapacidad y, aunque sea de manera inconsciente, aún se reflejan como historias de superación -como superhéroes- o como 'pobrecitos'.

Todos los colores llega para romper con esa estadística y, de paso, cambiar ‘chips’, como el de Silvia Abril. "En cuanto leí el guion, me resonó tanto que supe que quería esta ahí, porque me pareció tan necesaria.

Yo me sentí identificada con Sonia. Soy madre de una adolescente y dije 'esto se tiene que contar'.

El punto de vista que muestra Beatriz sobre la discapacidad es súper necesario, no es victimista, no es paternalista, derriba muros y naturaliza el hecho de que la protagonista vaya en silla de ruedas hasta el punto de que te olvidas". Aunque es cierto que este enfoque le ha salido de manera natural, también lo es que la directora quería que tanto sus amigos como el público tuvieran referentes en el mundo del cine.

"Hay muy poca representación y menos femenina, y quizá porque tengo muchos amigos que tienen discapacidades de distintos tipos veía que no estaban representados en la pantalla, que no tenían referentes… Asimismo, quería que el público tuviera referentes en el cine, porque no todas las personas tienen la oportunidad de convivir con personas con discapacidad. Así, si no tienes a tu alrededor gente con discapacidad, al menos tienes una historia.

Al final las historias sirven para eso, para acercarnos a realidades nuevas, contarnos mundos nuevos y para normalizar. Así, cuando veas alguien con discapacidad por la calle en lugar de pensar ‘pobrecito’ pienses que a lo mejor viene de estar de fiesta con su amigos o de entrenar, o que ni siquiera te fijes en que va en silla de ruedas.

Y si te fijas, que sea para ayudar si la rampa está muy empinada". Ver o convivir con personas con discapacidad sirve, como explica Eva, "para derribar barreras", tanto físicas como mentales.

"Yo soy Eva, de pie o sentada, mi personalidad no ha cambiado desde que estoy en silla de ruedas. Cuando estás con gente nueva, al principio notas cómo te miran… pero cuando te conocen todos se naturaliza, y ese es el trabajo que hace esa película".Más presencia de personas con discapacidad en el mundo audiovisual, y con este enfoque, favorecería una normalización de la que aún estamos lejos.

Beatriz de Silva tiene que claro que seguirá haciéndolos, porque forma parte de su vida y porque enriquecen sus guiones, por eso invita a sus colegas a que lo hagan también."Yo les invito a que si, por ejemplo, van a contar la historia de una abogada se planteen algo diferente, puede faltarle un brazo, ser ciega… Cada persona es un mundo, pero cada persona con discapacidad también y he visto ahí un tesoro, millones de opciones. Animo a los guionistas a que lo tengan en cuenta en sus historias, porque a mí me ha hecho abrir mi mente y a dar riqueza a mis personajes".Mientras, nos invita a ver esta ‘Todos los colores’, pues "si le damos números a una película como esta, a lo mejor los productores de repente dicen: 'oye, pues hay que invertir en este tipo de historias, porque interesa'".Por eso, y porque, como quieren dejar claro Silvia y Eva, al margen de "cambiarnos la visión de muchas cosas", y ser "un aprendizaje enorme", está rodada para hacérselo pasar al público "en grande".