Mostrarse vulnerable frente a los hijos no es especialmente agradable ni fácil de gestionar. Expresar emociones complicadas y dejar ver aspectos de uno mismo más negativos enfrenta casi siempre a la posibilidad de que un padre o una madre se sienta juzgado, herido o incluso rechazado por ellos.

Pero, ¿debería ser así? ¿Qué significa exactamente mostrarse de forma más sensible o exponerse emocionalmente ante los hijos?

¿Es conveniente hacerlo cada vez que hay miedo, incertidumbre, tristeza o decepción, entre otras emociones? Seguir leyendo