SANTA FE.— Una escena sencilla terminó convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la visita del papa León XIV a España . En la parroquia Sant Agustí, ubicada en el barrio del Raval de Barcelona, R enzo, un niño de apenas seis años, tomó el micrófono y sorprendió al Pontífice con una serie de preguntas que desbordaron espontaneidad y profundidad .

"¿Te gusta el fútbol? ", "¿De pequeño querías ser Papa?" , "¿Por qué hay personas a las que les pasan cosas malas y a otras no?

", "¿Por qué hay gente que vive en la calle?" y "¿Debemos perdonar siempre?" fueron algunos de los interrogantes que el pequeño planteó frente a decenas de personas. La respuesta que más llamó la atención fue la vinculada a la vocación del Pontífice.

Ante la consulta sobre si había soñado con ser Papa durante su infancia, León XIV respondió con sinceridad. "Creo que nunca lo pensé" , expresó entre sonrisas.

No obstante, explicó que desde muy pequeño sintió el deseo de entregar su vida a Dios y que, con el paso de los años, fue descubriendo que ese camino lo llevaría al sacerdocio y a la orden de San Agustín. "Cuando el Señor llama, hay que decir que sí" , aseveró.

Preguntas simples para problemas complejos Renzo también preguntó por el sufrimiento y las injusticias. ¿Por qué a algunas personas les ocurren cosas malas y a otras no?

¿Por qué hay gente sin hogar? Las consultas del niño reflejaron la realidad social del barrio del Raval, uno de los más diversos y vulnerables de Barcelona.

León XIV evitó respuestas simplistas y remarcó que el dolor no debe interpretarse como un castigo o una voluntad de Dios . También destacó la necesidad de construir una sociedad más solidaria y de no permanecer indiferentes ante quienes sufren.

Otro de los temas abordados fue el perdón. El Papa defendió la importancia de perdonar, aunque reconoció que no siempre es fácil.

Asimismo, destacó el valor de la amistad, de la comunidad y del acompañamiento a las personas mayores para que no enfrenten la soledad. Una conversación que se volvió viral El intercambio entre Renzo y León XIV fue registrado en videos y rápidamente se viralizó en redes sociales y medios de comunicación de todo el mundo.

La naturalidad del pequeño y la cercanía mostrada por el Pontífice transformaron la escena en una de las imágenes más recordadas de la visita papal a España. Más allá de las respuestas, el episodio dejó una enseñanza: las preguntas más profundas muchas veces nacen de la mirada sencilla de un niño.