Y sí llegó el primer despeje de Ronwen Williams, el portero de Sudáfrica, y el Estadio CDMX hizo silencio. En historias pasadas el grito de guerra hubiera sido el de “put…”, pero hoy se apagó, no hubo, nadie lo intentó.

En su defecto, el grito que la afición utilizó como su modus operandi para hacer presión fue el de “cule…”. El miedo de los organizadores era evidente, por eso sus constantes campañas para apagar el grito y no sumar más amonestaciones por parte de FIFA.

La afición respondió, se comportó a la altura y decidió no gritar, por lo menos en los primeros despejes de Williams, el portero de Sudáfrica. El grito se modificó, se decidió en colectivo, sin consulta, que no habría grito de “put….” y que en su defecto sólo habría abucheos o un sonoro “cule…”.

Así nada que lamentar con el máximo organismo.