La impunidad con la que algunos criminales actúan en Barcelona se palpó el miércoles. A las diez de la mañana, en la calle de Balmes, una de las principales arterias de la ciudad, un hombre a cara descubierta, sin guantes, y delante de una comisaría de la Policía Nacional, mató a otro a tiros y escapó.

Coincidió asimismo con un despliegue inédito de casi 7.000 policías, por la visita del Papa León XIV a Cataluña. Los Mossos salieron ayer al paso de la crisis abierta por tiroteos y homicidios a punta de pistola.

Son asesinatos vinculados a “estructuras de criminalidad organizada”, ha contado el intendente Toni Rodríguez, en una reunión de trabajo con la consejera del Interior, Núria Parlon, el director de la policía, Josep Lluís Trapero, y el comisario jefe, Miquel Esquius. Como solución, Interior pide que se castigue con hasta cinco años de cárcel la tenencia de armas de fuego (ahora entre uno y dos años) y con nueve años el tráfico y cultivo de marihuana (en la actualidad entre uno y tres).Seguir leyendo