Don Juan Bautista, la memoria viva de la Guerra del Chaco - ABC en el Este

Aunque resulta difícil de creer, don Juan Bautista aún recuerda con precisión los detalles que vivió en el campo de batalla de la guerra del Chaco. Conserva una lucidez admirable y una memoria que asombra a quienes lo visitan en su casa en el distrito de Itakyry, al norte de Alto Paraná.
Entre sus más preciados tesoros guarda el uniforme verde oliva que vistió durante la guerra y su libreta de baja militar. Pero, sin dudas, el legado más valioso que conserva no está en esos objetos, sino en los recuerdos que aún relata con claridad y emoción.
Veterano de la Guerra del Chaco celebra 109 años y recibe homenaje en Itakyry En cada fecha especial vuelve a vestir su uniforme, como una manera de honrar a quienes compartieron con él aquellos difíciles momentos. Dos episodios quedaron grabados para siempre en su memoria.
El primero fue la decisión que tomó siendo apenas un adolescente. Aunque tenía la posibilidad de quedarse, eligió ofrecerse para defender a su país.
Destacable lucidez de un veterano de la guerra del Chaco “Me fui cuando tenía 15 años, cuando estaba por terminar la guerra. Mi hermano se fue a los ocho meses de haber iniciado la contienda y volvió herido.
Cuando mamá vio a la comitiva que hacía reclutamiento, ya se echó a llorar. Conseguimos probar que era menor de edad, pero yo me ofrecí.
Quería saber qué era la guerra, fui a pelear”, recuerda. Como muchos combatientes, enfrentó jornadas marcadas por la dureza del Chaco.
Entre todos los desafíos, Juan Bautista contó que la falta de agua fue uno de los más difíciles. No obstante, la aparición de una aguada devolvió las fuerzas y la esperanza a su grupo, convirtiéndose en uno de esos momentos que nunca pudo olvidar.
El segundo recuerdo que aún lo emociona sucedió en los días finales de la contienda. Una medianoche, el estruendo de una intensa balacera hizo pensar a los soldados que el enemigo había atacado otro campamento.
Poco después llegó la noticia que cambiaría sus vidas: se había firmado la paz. Aquella misma madrugada fueron llevados hasta la línea de combate, donde protagonizaron una escena que permanece intacta en su memoria.
Entre lágrimas de alegría, los soldados paraguayos y bolivianos se abrazaron celebrando el fin de la guerra. También intercambiaron recuerdos y pertenencias, entre ellas caramañolas, banderas, armas y otros objetos que simbolizaban el cierre de años de enfrentamiento.
La historia de Juan Bautista Cantero Silva no terminó con el regreso a casa. Tres años después de la guerra formó una familia, se casó y tuvo 11 hijos.
Con el paso de las décadas, esa familia creció hasta convertirse en una extensa descendencia de decenas de nietos.Hoy disfruta de la familia que construyó y de los homenajes que se le rinden con frecuencia.
Información de ABC Color (Paraguay). Edición y redacción: Noticias Today.
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