Blas Martínez Aranda tenía 17 años cuando estalló la Guerra Civil. Internó en varios campos de trabajo en Francia y su familia le perdió la pista en marzo de 1944.

Ahora, 82 años después, gracias al trabajo de documentación del Archivo Arolsen de Alemania y el Archivo General de la Región de Murcia, sus descendientes han podido saber que Blas fue uno de los miles de deportados españoles en campos de concentración nazis y han recuperado documentación, su reloj y, sobre todo, la historia de su vida.Seguir leyendo