Mientras que, según las encuestas, el 60% de los adultos en Estados Unidos tiene ahora una opinión desfavorable de Israel, en una pinza entre la extrema derecha y la izquierda por el impacto de las guerras en Gaza y ahora contra Irán, la extraña relación entre el presidente Donald Trump y el primer ministro Benjamin Netanyahu no hace más que fortalecer ese rechazo, esa idea de que con amigos como estos para que se quieren enemigos.Seguir leyendo...